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09/12/2009 - Almudena Cortés Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Esta era la imagen del túnel hace unos días, con los operarios realizando los últimos retoques.
Casi un año y medio después, terminan las polémicas obras del túnel de Santa María de la Cabeza
Han sido meses en los que vecinos y comerciantes se han quejado de los ruidos y accesos complicados a casas y tiendas.

 

Por fin ha llegado uno de los momentos más esperados por muchos madrileños, sobre todo los que tienen que coger el automóvil a diario. El túnel de Santa María de la Cabeza, uno de los accesos más utilizados para entrar a la capital, se abrirá a la circulación el sábado 12 de diciembre. 

Aunque ya se ha reabierto un carril de circulación en superficie, con sentido de entrada a la ciudad -para medios de transporte públicos-, será el día 12 cuando se restablezca la circulación definitiva en superficie desde el Puente de Praga y la M-30, hasta la glorieta de Santa María de la Cabeza, dejando dos carriles sentido salida y dos carriles, más el carril bus, sentido entrada entre el tramo comprendido entre el paseo de la Esperanza y la glorieta. 

El objetivo de la obra era el de ampliar el túnel que había sido creado en el año 2003 en unos 175 metros. Una solución que resolvía una demanda histórica vecinal, en la que se pedía un mayor y más fácil tránsito peatonal por su superficie. 
 
División de barrios y ruidos

La construcción de este túnel hizo que desapareciera el paso de peatones que permitía cruzar Santa María de la Cabeza a la altura del Paseo de la Esperanza, lo que obligaba a los vecinos a dar un gran rodeo. Además, se quejaban de que dicho túnel “dividía los barrios”; “se tendría que haber construido en 2003 con esta longitud, y así evitarnos estos meses de obras”, dice un vecino. 

Las obras comenzaron en agosto de 2008 con la primera fase, pero no fue hasta enero de este año cuando se cerró el tráfico del túnel. Han sido 11 meses de caos circulatorio, ruidos, y dificultades en los accesos a portales y comercios.

Recientemente, numerosos vecinos denunciaron los altos niveles de ruido provocados por las obras, que no les permitían dormir. Estos vecinos explicaban que, debido a que había que dar a la obra un “último empujón para acabarla”, se estaba trabajando “hasta las 00.30 horas, e incluso taladrando hasta la 01.45 horas”. 

Tras las molestias, ahora toca disfrutar del nuevo túnel, en el que el peatón se ha convertido en el protagonista. Se han renovado más de 100.000 metros2 de aceras, 365.000 de calzada y se han eliminado 370 barreras arquitectónicas.

 

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