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10/11/2008 - Almudena Cortés Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Los bancos del parque del Pº de las Delicias se usan como camas.
Una decena de inmigrantes se adueña de la Plaza Luca de Tena
Desde hace meses, una decena de inmigrantes hacen vida en los bancos de la Plaza Luca de Tena y alrededores, generando problemas a los vecinos.

Hacen de los bancos su cama, y del parque, su casa. Esta es la situación en la que se encuentran una decena de personas que desde hace meses malviven en la Plaza Luca de Tena. Allí pasan el día, comen, beben, incluso, según cuentan los vecinos de la zona, “cuando funcionaban las fuentes, allí mismo se aseaban y lavaban su ropa”. 

A pesar de que no son personas violentas, los vecinos se quejan de que no es una situación cómoda, sobre todo para los padres que bajan con sus hijos al parque y se encuentran con imágenes desagradables. 

Este grupo de personas, inmigrantes rumanos y sudamericanos, se reúne en los bancos de los jardines  de la Plaza Luca de Tena, junto al Paseo de las Delicias, y en el parque situado junto al Centro Dotacional Integrado. Compran bebidas alcohólicas, algo de comida y así se pasan los días. 

Los vecinos están cansados de esta situación, que les incomoda, ya que al hacer de este parque su hogar, incluso “hacen sus necesidades entre los arbustos, lo que provoca malos olores en verano, y muchos días nos los hemos encontrado practicando sexo en el mismo parque, a plena luz del día, con niños jugando al lado”, ha explicado un vecino de la zona a EL DISTRITO. 

El afán de supervivencia de este grupo hace que día a día busquen sus trucos para sobrevivir. Por ejemplo, con la llegada del invierno, utilizan las instalaciones infantiles o incluso entran en el mismo Centro Dotacional para dormir y resguardarse del frío de la noche. 

Robos en las tiendas de alrededor

La vida en el parque no es fácil, y una de las formas utilizadas para salir adelante es, según algunos de los comerciantes de la zona, el robo. Robos en las tiendas de alrededor, además del robo de maletas en la estación de tren cercana. “Los he visto en el parque con la maleta recién robada, eligiendo la ropa que les valía y tirando entre los arbustos el resto”. 

Pero esta no es la única situación de la que se quejan los residentes de estas calles del distrito. Algunos de los comerciantes de la calle Batalla del Salado y alrededores vienen observando desde verano la presencia de unos niños, también de origen rumano, que se dedican a robar en cajeros, así como en tiendas, y a los propios transeúntes. 

“Son siempre los mismos niños, aparecen una temporada y luego desaparecen. A veces la Policía se los ha llevado, pero al ser menores, a los pocos días están en la calle otra vez”, ha explicado una de las comerciantes afectadas, que fue insultada y escupida por uno de estos niños cuando le descubrió robando un artículo de su tienda. 

La misma vecina ha explicado que, sin quererlo, se ha convertido en una especie de policía, que avisa desde su tienda a los vecinos del peligro que corren cuando se acercan los niños. 

Explica que han sido muchas las ocasiones en las que ha tenido que llamar la atención de los transeúntes, al ver que los niños se acercaban a alguien con la intención de abrirles el bolso y llevarse el monedero. A pesar de haber recibido insultos y amenazas por parte de los niños en numerosas ocasiones, esta vecina afirma que seguirá “vigilando”, ya que le parece “una pena que hayamos llegado a esta situación de inseguridad”.

Con todo esto, los vecinos sólo piden una mayor presencia policial para poder vivir más tranquilos.

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