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08/05/2008 - Almudena Cortés Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Centenares de personas pasan por el “mercado de objetos absurdos” situado en la Ronda de Atocha.
Policía Municipal con una parte del material requisado.
Los “manteros” invaden la Ronda de Atocha con objetos usados y robados
La mayor presencia policial no evita que desde hace cuatro años un mercadillo de “objetos absurdos” colapse esta importante calle de la ciudad.

Son las 19.00 horas y la Ronda de Atocha está en plena ebullición. La gente que baja de los autobuses de vuelta del trabajo se mezcla con los que deciden sentarse en una de las terrazas situadas en la acera y con los turistas que salen del Museo Reina Sofía. Dentro de este ajetreo, consigue pasar casi inadvertido un gran número de viandantes que se paran a observar los objetos que un grupo (cada vez más numeroso) de personas vende en la misma acera. 

Mantas sobre el suelo son el escaparate que estos vendedores utilizan para mostrar su “mercancía”. En este mercado móvil puedes encontrar de todo, desde las últimas novedades en libros y discos hasta zapatos y ropa usada, muñecas de más de veinte años o piezas de albañilería y fontanería: de todo. 

Damos un paseo por esta céntrica calle y lo primero que te viene a la cabeza es preguntarte quién puede comprar estos objetos. Porque hay gente que compra, si no, no se explicaría que desde hace aproximadamente cuatro años esta zona de Atocha se convierta en una especie de “mercado de lo absurdo”. 

Son las 19.30 horas y la Policía Municipal aparece. De repente, todo se mueve. Los manteros huyen intentando llevarse todo su material para que no sea requisado por la Policía y en esa escapada no importa qué o a quién se llevan por delante. Según cuentan los camareros de un conocido bar de la misma calle, estas “estampidas” complican su trabajo. El hecho de salir con la bandeja llena a la terraza es una misión complicada. Comentan también que en muchas ocasiones “utilizan el bar como atajo”, ya que tiene una salida a la plaza del Reina Sofía. 

Tras unos minutos, todo vuelve a la calma relativa en la que estábamos antes de que llegara la Policía. Se han requisado materiales, unos libros y ropa de segunda mano. Los policías aguardan hasta que llegue el camión de la basura que se lleve esta mercancía, y nosotros aprovechamos el momento para preguntar a los agentes. 

La policía, puesto fijo en Atocha

La Ronda de Atocha se ha convertido en un punto con patrulla permanente, aún así, nos confirman que los manteros esperan cualquier despiste para volver a su sitio. “Hay momentos en los que nos llaman para un servicio urgente y tenemos que abandonar este puesto, y ese momento lo aprovechan para montar de nuevo su mercado”. Nos cuentan que reciben muchas quejas de los vecinos, pero que ellos hacen lo que pueden. Les ponen multas a los manteros, pero casi todos son insolventes, por lo que no pueden pagarlas y todo vuelve a empezar, vuelven a la calle a vender.

La Policía se marcha y poco a poco los manteros regresan. Los clientes de este “mercadillo”, sobre todo gente mayor, se arremolinan de nuevo buscando entre los objetos, muchos robados, otros encontrados en la basura. 

La imagen se repite día tras día. Los “vendedores” pasan las horas sentados con sus mantas extendidas, otros esperan a que alguien se les acerque para entonces, abrir sus maletas y mostrar su material. 

Mientras, los vecinos de la zona se siguen quejando, llamando a la Policía, en una batalla que, por ahora, parece no acabar. Nosotros nos vamos de Atocha, con la sensación de que hay que buscar una solución urgente a este problema que provoca, además una muy mala imagen de Madrid, en una de las zonas más turísticas de la ciudad.


ATAQUE A LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN

“Impedir a una persona tener una conducta que la ley permite”, ésta es la definición de  coacción en el Derecho Penal, y es lo que sucedió en la Ronda de Atocha cuando el equipo de EL DISTRITO estaba realizando su trabajo. Uno de los agentes de la Policía Municipal obligó a borrar la foto realizada en la calle, en el momento en el que los manteros salían corriendo para evitar ser retenidos por los agentes. En ese momento, uno de los vendedores, al darse cuenta de que se había tomado una foto, amenazó al fotógrafo queriendo quitarle la cámara. Los agentes que estaban en la zona actuaron al ver la situación, pero en lugar de ayudar a unos profesionales que están realizando su trabajo de forma legal (no hay que olvidar que la calle es un espacio público en el que se pueden realizar todo tipo de fotografías, siempre que no publiquemos las caras de los agentes), decidieron tomar partido por los manteros, obligando a borrar la foto para evitar problemas e invitando a los periodistas a abandonar la zona para dejarles hacer su trabajo. En opinión de la redacción de este periódico, la actuación de la Policía fue inapropiada, y tras consultar con un abogado, podemos denominar esta acción como una presunta falta de coacción. La labor de los policías es la de defender al ciudadano, y no restringir la libertad de información.
 

 


 

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