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08/03/2013 - Javier Clavero Champsaur Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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El que siembra....recoge
EPÍCTETO advirtió hace diecinueve siglos que recogemos lo que sembramos y que de alguna forma el destino nos hace pagar siempre el mal que hemos hecho. Y dijo: “A la larga, todo hombre sufre el castigo de sus malas acciones”. El hombre que recuerde esto no se enfurecerá con nadie, no humillará a nadie, no ofenderá a nadie, no odiará a nadie.

Existen muchas proclamas y la mayoría son tan válidas como esta o incluso más si cabe. Esta, está muy cerca de la ley de la atracción tan traída y llevada en los últimos años, en la literatura de motivación, con un gran número de libros y puntos de vista alrededor de ella. Muchos de ellos son interesantes y otros verdaderamente muy interesantes por la forma en que lo abordan, acercándonos a lo que R. W. Emerson describió en su ensayo sobre la "Compensación".

Entonces, podemos ver y comprobar que hay Leyes, Principios y Preceptos que existen desde el inicio de los tiempos, y lo curioso es que el ser humano, ya se diera cuenta hace no muchos años, sino muchos siglos, de éstos.

Y resulta chocante cuando se reflexiona sobre ello, que con lo fácil que es hacer el bien y lo bien que nos sienta, valga la redundancia, cuando lo hacemos a nuestros semejantes, por qué no se hace más a menudo y de forma sistemática. Ya que de hecho, podemos estar totalmente convencidos de que si sembramos el bien, aunque de manera un tanto egoísta, tan sólo para recoger el bien, podríamos darle la vuelta a la sociedad y al mundo, pongamos por ejemplo, en una generación. El comportamiento de las personas, el hambre, las guerras, los conflictos, las desigualdades (las grandes) cesarían, se equilibrarían las diversas situaciones, los países con sus particulares idiosincrasias, costumbres, podrían ayudarse unos a otros con tal de alcanzar el objetivo de vivir en paz, equilibrio y armonía.

También resulta extraño, el no encontrar, y no se sabe, si es porque no hay o porque son pequeñas y desconocidas: organizaciones, asociaciones, partidos, clubs u otras formaciones similares; cuyo objetivo sea el predicar en mayúsculas la buena educación, el hacer el bien, la cultura, ayudar al prójimo, dar oportunidades para que la gente se forme, se culturice y cultive en pro de sus semejantes. En proyectos para favorecer a los más desfavorecidos. Sin pelear además entre ellas por los "laureles".

Alguien podrá pensar inmediatamente, que ya existen formaciones de ese tipo y sobre todo las religiones que con su fe tratan de ayudar, sí, pero como estas están más ocupadas y preocupadas en ampliar su número de seguidores intentando quitárselos a la de al lado o en frente, y no siempre con la limpieza y métodos ortodoxos. Véanse todas las guerras a lo largo de la historia y la mayoría tenían como fin el adoctrinamiento a una supuesta fe que detentaba la ansiada y buscada "verdad". De los partidos políticos mejor no hablamos ya que hay mucha gente virtuosa, pero son incapaces de echar a quienes su comportamiento demuestra lo contrario día si día también.

la instauración de las virtudes como la honestidad, honradez, laboriosidad, compasión, humildad, paciencia, coraje, honor, valor, disciplina, autocontrol, sencillez, generosidad entre otras; y el desbancamiento de las contrarias como la falta  de honradez, deshonestidad, ociosidad, debilidad, egotismo, egoísmo, falsedad, codicia, avaricia, indisciplina; parece tarea difícil, pero no imposible.

Quizás si realizamos una reflexión más profunda nos daría miedo a la sociedad en general, el vivir en un permanente estado de bien, aunque, sólo sea por aquello de que las cosas tienen que estar equilibradas. Para que exista el bien tenemos que haber conocido el mal, con que compararlo, para que haya ricos tiene que haber pobres con los que compararse, la sensación de calor no puede identificarse sin su opuesta la sensación de frio; la dualidad del yin y el yang descrita por los orientales se ajusta a la perfección con todo esto.

debemos ser conscientes y asumir que como esto tiene que ser así vamos a dejar que cada cual se posicione donde quiera, pueda o le dejen; pero tratando de que el impacto de influencia que tenga sobre nosotros y nuestra conducta sea el menor posible de forma que sepamos siempre dónde estamos y adonde queremos ir.

En cualquiera de los casos, como parece que las cosas para que cambien, tenemos que cambiar la forma en que las vemos, percibimos, entendemos, en definitiva como las vivimos. Vamos a hacerlo cuanto antes para disponernos a recoger lo que sembremos en cada uno de los días que vivimos.

Dalai Lama dijo: "cada uno de nosotros tenemos una misión, la de amarnos los unos a los otros". Y si no somos capaces de hacerlo, al menos debemos tratar de no hacernos daño los unos a los otros.

Fco. Javier Clavero Champsaur

Del Libro: ¿Abandonas? ¡Jamás abandones!

Reflexiones para la Motivación

 

 

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