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23/09/2008 - Maider Mayayo Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Una de las habitaciones del antiguo prostíbulo.
Diseño y vanguardia para transformar en arte un antiguo prostíbulo de la calle Ballesta
Se trata de un proyecto de La Maison en la zona del triángulo de Ballesta, en el número 4 concretamente, que estará abierto a todos los públicos y de manera gratuita hasta el 30 de septiembre, de llunes a sábado de 17.00 a 21.00 horas, con una amplia gama de tendencias.

Un antiguo prostíbulo de la calle Ballesta número 4 ha vuelto a abrir sus puertas para todo aquel que quiera disfrutar de  las nuevas tendencias de diseño interior de la mano de 12 artistas que, con sus obras personales y exclusivas, decoran cada una de las 11 habitaciones de este especial lugar. Se trata de un proyecto de La Maison, que desde 2003, es una iniciativa que pretende, como dicen sus precursores, “ser una plaza en la que convivan individuos dedicados a múltiples disciplinas que consigan buscar sinergias para ver apoyado el desarrollo de sus actividades”. 

Los visitantes que acudan a esta muestra, que permanecerá hasta el 30 de septiembre, de lunes a sábado de 17.00 a 21.00 horas, se encontrarán con 11 ambientes diferenciados. A la entrada te recibe un salón, grande y sobrio con cuadros de fotos de mujeres desnudas que dan cierta luminosidad a la estancia. Cada una de las pequeñas habitaciones permanecen con su lavabo y bidé antiguo, que nos recuerda que, a pesar de la transformación, aquellas paredes vivieron sus días en el mundo de la prostitución. Hermanos de ley deleita nuestros sentidos emulando un lugar urbano donde están presentes los grafiti y las rejas rotas, además de latas de cerveza o refresco tiradas en el suelo sobre piedras. Julieta Álvarez ilumina la habitación con el color amarillo de paredes y vestidos. Doble o Desing apuestan por los tonos dorados y la simbología religiosa que se expresa a través de una proyección que recrea un viaje por la ciudad donde el protagonista es un crucifijo. Otra de las habitaciones nos sorprende con la presencia de un perro disecado mirando hacia el techo a cargo de la artista Nuria Blanco. Mientras que también sorprende y consigue la reflexión de los visitantes la última de las estancias: esa que recuerda a un frigorífico de carne. Habitación cuya temperatura es más baja que en las demás, blanca y con cajas de carne. Ésta comenzó teniendo trozos de carne fresca colgados de un gancho del techo, sin embargo debido al mal olor han tenido que ser cambiados por vestidos negros. De esta manera, Ninom recuerda el mercado de carne que fue este prostíbulo y hace un homenaje a las mujeres que allí habitaron.

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