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25/11/2008 - Marta González Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Varios inmigrantes de raza negra se han convertido en los ‘gorrillas’ de Centro.
Inmigrantes sudafricanos, asentados detrás de La Almudena, trabajan como ‘gorrillas’
Los vecinos aseguran que no dan ningún problema, “ni son violentos ni nos roban, tan sólo indican un sitio para aparcar y nos piden la voluntad”.

Llevan entre cuatro y cinco años asentados en la zona y se han buscado su propia forma de subsistir. No roban, ni agreden, ni si quiera intimidan a la gente. Su “trabajo” consiste en indicar a los conductores sitios donde poder aparcar. Se han convertido en los ‘gorrillas’ del centro de Madrid. Actúan en un aparcamiento para residentes localizado en los alrededores de la Catedral de La Almudena y pegado a la Muralla Árabe. “Suelen estar por aquí sobre todo los fines de semana que es cuando hay algo más de jaleo”, cuenta Francisco, que trabaja por la zona. “Los días de diario, se les puede ver por aquí a partir de las 12.00 horas, más o menos”, continúa. “No dan ningún tipo de problema. Simplemente te indican, en ocasiones te ayudan a aparcar y luego te piden la voluntad, pero si no se la das no toman ningún tipo de represalia, o por lo menos a mí no me ha pasado nada de momento”, aclara Francisco. 

Una empleada del Servicio de Estacionamiento Regulado del Ayuntamiento de Madrid (SER), Paloma, también asegura que es consciente de este ‘nuevo servicio’. “Mis compañeros lo han anotado en la hoja de incidencias pero también han incluido que no se trata de gente problemática, incluso son gente amigable”, señala. 

Viven en un antiguo albergue
Cristina, aunque no es vecina de la zona, pasa por allí prácticamente a diario. “Llevan varios años aquí. Antes, y no sé si ahora sigue en funcionamiento o no, el lugar don-de están era un albergue que puso en funcionamiento el Padre Enrique. Pero tuvo algunos problemas porque, según decían, acogía a más gente de la que se podía para intentar que se quedaran los menos posibles en la calle. Sólo abría durante los meses de invierno pero ahora no estoy segura de que siga en funcionamiento”. Por eso, este grupo de inmigrantes se ha instalado en el patio del edificio. “Sé que ayudan a aparcar a cambio de dinero. ¿Pero qué se va a hacer en los tiempos que corren?”.

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