inicio
 Líder en Prensa local de Madrid |  Sábado, 18 de noviembre de 2017
Recordarme   Entrar
    Lo olvidé   |   Registrarse
23/12/2008 - Marta González Preparar para imprimir   Bookmark and Share
Votar:  
Resultado: 0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos   0 votos
Hay gente que asegura que este edificio sirve de “residencia” a casi una veintena de personas.
Toxicómanos ocupan un edificio en ruinas y atemorizan a vecinos de la calle San Bernardo
La situación del inmueble es muy compleja ya que no puede derruirse por ser un edificio histórico pero tampoco puede rehabilitarse por estar en ruinas.

Una vez trasladada la librería al número 35 de la calle San Bernardo un grupo de toxicómanos ha hecho de la antigua tienda su lugar de residencia. Un lugar en el que las condiciones higiénicas dejan mucho que desear: “viven entre ratas”, señala un vecino de la zona. Además, aunque no se sabe exactamente el número de indigentes que viven en el local, los vecinos temen que con el frío que hace por las noches enciendan una hoguera, “y salga ardiendo el inmueble”. 

Drogas, robos y palizas
Pero a lo que tienen más miedo los residentes y comerciantes de la zona es a los ataques directos de estos individuos. “Hace unas semanas un adolescente que paseaba con dos amigas recibió una paliza. Los yonquis salieron para intentar robarle a plena luz del día. Tuvo que venir el SAMUR y llevárselo al hospital”, cuenta uno de los camareros de un bar cercano. El vendedor de una papelería cercana asegura que “hace pocos días al lado del Caja Madrid que hay cerca del inmueble, dos de ellos se pelearon y uno acabó con una puñalada. No queremos esto en nuestras calles ni cerca de nuestros comercios”. Otro comerciante ha señalado que hace escasos días se encontró “a un chico de raza negra saliendo del edificio acompañado por agentes de la Policía con el rostro lleno de sangre. Decía que le habían pegado sus compañeros”. 

“Se saltan lo que haga falta”
Según han comentado desde la Librería Fuentetaja, a pesar de haber protegido el edificio con “rejas, vallas, una puerta de chapa de seguridad, una cadena con candado y reforzar el tejado” para impedir el acceso al edificio, los vagabundos siguen entrando y molestando a los vecinos. El dueño de una papelería cercana asegura que “se saltan lo que haga falta para entrar. La Policía conoce el problema pero de momento no se han tomado medidas determinantes”.

Por si fuera poco, la situación en la que se encuentra el edificio es “bastante complicada”, señalan desde la librería. “Al estar protegido como edificio histórico no puede ser derruido y como se encuentra en estado de ruina”, según les ha manifestado el arquitecto municipal, “tampoco puede ser rehabilitado”.

© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic