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04/03/2008 - Veronica González Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Las personas mayores son las víctimas más frecuentes de estos grupos de menores.
Una banda actúa con impunidad en la República Dominicana.
Una banda de menores asalta a los clientes de los cajeros de Príncipe de Vergara
Mientras una menor entretiene al cliente para que firme las hojas, otra coloca el periódico La Farola sobre el teclado y marca la opción de 300 euros, huyendo inmediatamente con el dinero. El usuario, que no ha percibido nada, cree que ha evitado el robo.

 Grupos de jóvenes inmigrantes recorren las calles de nuestra ciudad cada día. Algunos mendigando y otros, la gran mayoría, buscando la mejor oportunidad para cometer pequeños hurtos o robos amparados por su condición de menores de edad. En numerosas ocasiones los medios de comunicación han alertado del “trabajo” de estas bandas de menores dedicados a robar móviles, carteras o bolsos en los locales del centro de la ciudad mientras despistan a sus propietarios valiéndose de cualquier estrategia.

 Ahora, los vecinos de Chamartín denuncian la presencia de un grupo de menores de origen rumano que asaltan a los clientes de los cajeros automáticos del entorno de Príncipe de Vergara, muy cerca de la Plaza de la República Domini-cana. Atracos sin violencia ni intimidación pero con pésimo resultado para las cuentas bancarias de los vecinos del barrio.
 
Desde hace meses, un grupo de dos o tres niñas de unos 15 años de edad se acercan a los cajeros automáticos con la excusa de recoger firmas para una asociación de minusválidos. Mientras una de las niñas entretiene al cliente del cajero para que firme las hojas, otra coloca el periódico La Farola sobre el teclado y marca la opción  de 300 euros, huyendo inmediatamente con el dinero. El usuario, que no ha percibido nada, cree que ha evitado el robo pues conserva la cartera o el bolso, sin embargo, al comprobar el saldo de su cuenta bancaria, descubre que han de-saparecido 300 euros ante sus propios ojos.
 
Una historia que se repite
La banda de Chamartín no es la única de este tipo que ha alarmado a los madrileños en los últimos meses. En el entorno de Tirso de Molina, en el distrito de Centro, las asociaciones de vecinos han denunciado la presencia de otro grupo de menores que actúa de forma similar, asaltando a los clientes y usuarios de las entidades bancarias. Además de estos atracos, los vecinos de la zona también están sufriendo robos en sus vehículos, tanto, que ya no es extraño encontrar carteles en los coches donde se lee “soy del barrio, no hay nada dentro”.
 
En Chamberí, durante el mes de noviembre, las entidades bancarias de Ríos Rosas también alertaron con carteles informativos a sus clientes de que una banda de unos cuatro chavales rumanos aprovechaba las tardes de los fines de semana, cuando las oficinas estaban cerradas, para robar a los usuarios de los cajeros automáticos.
Impunidad legal
 
Los anteriores hechos confirman que estos grupos de pequeños delincuentes, amparados por su condición de menores, burlan una y otra vez a la Policía, moviéndose a “sus anchas” por las calles de la ciudad. Por ello, los vecinos afectados solicitan más vigilancia y que las administraciones trabajen para acabar con la impunidad legal de estas bandas. Sin embargo, la propia Policía asegura que resulta difícil actuar contra ellos, pues pese a su juventud, conocen perfectamente sus derechos y saben que la ley les protege.

“La sensación de inseguridad no coincide con los datos objetivos”

Mientras los robos en plena calle, en las viviendas o en los comercios de la capital preocupan cada vez más a los madrileños, el  jefe superior de la Policía de Madrid, Enrique Barón, ha asegurado que esta sensación de “inseguridad subjetiva no responde ni coincide con los datos objetivos” facilitados por la Delegación del Gobierno. Resultados que revelan que la tasa de criminalidad, en la que se incluyen delitos y faltas por cada 1.000 habitantes en la región, descendió en esta legislatura en tres puntos de media. De esta forma, según la Delegación del Gobierno, en Madrid han descendido los homicidios, los robos y los atracos con violencia. Sólo se han incrementado las tasas de robos con fuerza en las viviendas y los robos en establecimientos.

 

 

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