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04/09/2008 - Elisabet Martínez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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En imagen, una de las usuarias de este sistema de retirada de dinero en efectivo.
El acoso frente a los cajeros automáticos provoca miedo a los vecinos
“La mayoría de los niños y adolescentes que actúan en la zona son menores de edad, provienen de familias faltas de recursos y no están escolarizados”.

Esto ocurrió la pasada semana en la Plaza Conde del Valle Suchil sobre las cuatro de la tarde, cuando el sol apretaba y las calles aledañas y la plaza estaban casi vacías. Dos niñas, presumiblemente de nacionalidad rumana, que no alcanzaban el metro sesenta de estatura avasallaron por la espalda a dos chicas mientras se disponían a sacar dinero de uno de los cajeros que tiene la sucursal del BBVA ubicado en una de las esquinas de la calle Arapiles.  

La víctima, en pleno proceso de retirada de efectivo notó como una de las agresoras inmiscuía sus manos en el panel de botones presionando una de las teclas. La afectada, sorprendida e intimidada, se quedó paralizada  sin saber cómo reaccionar. “No sé a qué tecla le ha dado, no sé a qué tecla le ha dado”, repetía una y otra vez  mientras su compañera, intentando zafarse de las niñas, le aconsejaba que retirara pronto el dinero y la tarjeta para salir de allí cuanto antes. La acompañante, de complexión fuerte y una altura de más de 1,80 se mostraba sorprendida ante la valentía y la gallardía de las niñas que no cesaban en su intento de acoso: “me sorprendió que ni siquiera les impusiera, siendo el doble de alta y fuerte que ellas”, nos explica la afectada. Es más, con la camiseta remangada emitían palabros contra los viandantes, que expectantes contemplaban la escena, según nos cuentan las afectadas. 

Temor e inseguridad
En uno de los portales de la zona trabaja uno de los testigos que no quiso facilitarnos su nombre por miedo a represalias. Es portero desde hace ya varios años y vecino del distrito desde su infancia. Conoce a algunos de los vecinos de la zona y también sus miedos y sus inseguridades: “no es la primera vez que esto pasa y, aunque hasta el momento y que yo sepa, no se ha producido ninguna agresión física de consideración, sí que se han producido robos”, nos explica. “El problema radica, en parte, en que los presuntos agresores son menores de edad y a este respecto poco se puede hacer”, afirma uno de los vecinos.

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