inicio
 Líder en Prensa local de Madrid |  Martes, 12 de diciembre de 2017
Recordarme   Entrar
    Lo olvidé   |   Registrarse
06/05/2008 - Elisabet Martínez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
Votar:  
Resultado: 0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos   0 votos
En imagen, una escenificación de los acróbatas.
Los oficios circenses en el Centro Cultural Galileo
El señor Pla ataviado con su indumentaria habitual hizo las delicias de los niños y adultos que acudieron a la inauguración de esta múltiple exposición fotográfica.


Un redoble de tambor, el rostro pintado, la sonrisa de un niño, caritas de asombro..., ha llegado el circo ¡Alehop!. Fue así como dio comienzo la inauguración de la múltiple exposición de fotografías, que desde el 15 de abril, nos acerca al mágico mundo del circo en el Centro Cultural Galileo. 

Esta fusión de fotografía y artes circenses se la debemos, en parte a Antonio Cabello, director de la revista Arte Fotográfico, que con la colaboración de la Junta Municipal ha llevado a cabo este proyecto. Fue la concejal del distrito, Isabel Martínez-Cubells, la encargada de su presentación. Recalcó el orgullo que supone acoger esta magnífica exposición, novedosa y atractiva. 

Sus autores, Vicente Cervera, y Mati Irizarri consiguen, cámara en mano, entremezclarse con las luces de colores, malabaristas, contorsionistas, personajes de nariz de goma y algodón de azúcar para plasmar sobre papel las idílicas escenas que se desarrollan bajo la enorme carpa del circo. Cervera, es el autor de la serie de fotos Circo Gran Fele, una muestra de las instantáneas tomadas el año pasado durante la gira de la troupe valenciana. Por otra parte, Irizarri, presenta una amplia variedad de Bodegones circenses, realizados con los artificios que Rafael Pla, director del Circo Gran Fele, le facilitó para ello.  Él mismo nos trae una multitud de rarezas y antigüedades circenses, y nos deja una muestra de carteles variados. 

Durante el acto, los alumnos de fotografía del centro cultural tuvieron la oportunidad de hacer sus pinitos. Sin flashes y apostillados en las esquinas de la sala pusieron todo su empeño en sacar una prueba de aquella esperpéntica tarde, que aún se puede contemplar en la planta baja del Galileo.

© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic