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30/10/2009 - Sara Morales Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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La plaza de Ciudad Lineal se ha convertido en el lugar ideal para difundir este tipo de publicidad.
Los ‘hombres anuncio’ atraen a los clientes en la calle y les invitan a entrar al comercio.
La calle Alcalá invadida por los ‘hombres anuncio’ del oro
El tramo de la calle Alcalá, comprendido entre los metros de El Carmen y Ciudad Lineal, acoge cada vez a más personas que portan los carteles publicitarios del comercio donde trabajan.

A pesar de que a finales del año 2008, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón intentó prohibir la presencia de los conocidos como ‘hombres anuncio’, lo cierto es que al final todo quedó en un intento. Después de recibir multitud de protestas de diferentes sectores, el edil presentó una propuesta para acabar con la práctica laboral de este tipo de publicidad. Sin embargo, con los meses tal prohibición fue suprimida. 

Compra oro a pie de calle
A día de hoy, los ‘hombres anuncio’ no sólo continúan haciendo su particular marketing en los lugares de siempre, sino que se han extendido por toda la ciudad. Es el caso de la calle Alcalá, entre los metros de El Carmen y Ciudad Lineal. Nunca antes se había visto en el barrio de Pueblo Nuevo este tipo de práctica; y hoy su presencia se hace notar entre los transeúntes. Y es que, este tramo de la castiza calle, caracterizado siempre por su importante actividad comercial, ha comenzado a acoger varios establecimientos de compra y venta de oro. Y son precisamente los anuncios de este tipo de comercios los que cargan en su cuerpo los trabajadores de los mismos.

Al anularse la intención de Alberto Ruiz-Gallardón de acabar con este tipo de marketing, el Ayuntamiento de Madrid aprobó la Nueva Ordenanza Reguladora de la Publicidad Exterior. Con ella se limita el tamaño y la iluminación de los soportes publicitarios, en caso de que sean estáticos. En el caso de  de los ‘hombres anuncio’, esta nueva normativa controla su actividad y la del establecimiento para el que trabajan, con el fin de que no tengan lugar abusos ni vejaciones hacia los trabajadores. Y es que, para muchos, la actividad del hombre anuncio “ataca la dignidad de la persona”; para otros, sin embargo, se trata de la mejor forma de hacer publicidad, y “no hacen daño a nadie”.

Todas las facilidades
Los clientes entran en estos establecimientos y llevan las piezas de oro que quieren vender, a ser posible sin piedras preciosas. Una vez allí, las pesan, y según su peso reciben el dinero correspondiente en efectivo, y en el momento. Los comercios de este tipo que se encuentran en la calle Alcalá consiguen numerosos clientes, gracias a la labor de estos anuncios humanos que, ya desde la calle, les intentan atraer.

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