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12/02/2010 - Sara Morales Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Esta es la zona noreste del cementerio, la más antigua.
Esta es la zona noreste del cementerio, la más antigua.
La cara más desoladora del cementerio de La Almudena
El paso del tiempo, el abandono y vandalismo degradan el Cementerio de La Almudena. Algunas zonas de este camposanto, que data de 1884 y tiene 120 hectáreas, presenta una imagen decadente.

Desde hace más de un siglo, el Cementerio de La Almudena se presenta como el camposanto más grande y conocido de España. Sus 120 hectáreas de extensión y los más de cinco millones de personas que han sido inhumadas en él, a lo largo de su historia, lo atestiguan. En sus dominios descansan los restos mortales de personajes históricos y conocidos por todos como Lola Flores y su hijo Antonio, el que fuera alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván, La Pasionaria o Benito Pérez Galdós, entre muchos otros.

Una triste imagen
Pero además de historia y curiosidad, esta gigantesca necrópilis presenta en varias de sus zonas un alarmante estado de decandencia. Lápidas levantadas, tumbas rotas, cruces de mármol por el suelo...; y es que, el paso del tiempo y el abandono también van dejando su huella en este lugar que existe desde 1884.

Gabino Abánades, director de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios, que rige 13 de los 22 cementerios con los que cuenta Madrid, entre ellos La Almudena, ha explicado a EL DISTRITO que la conservación de las tumbas y nichos es “responsabilidad y obligación de las familias”. Ya que los servicios del cementerio cubren el mantenimiento del camposanto en toda su extensión y estructura básica, pero no el estado de cada una de las tumbas.

Un triste suceso
En el pasado Día de Todos los Santos se vivieron, en este Cementerio, momentos muy trágicos para algunas de las familias que acudieron a honrar a sus difuntos. Los restos de sus seres queridos habían sido exhumados, al parecer, sin previo aviso. Todos ellos pertenecientes a la zona del cuartel 2A manzana 75, cuentan que cuando llegaron a poner flores en lugar de la tumba de su familiar se encontraron con un agujero en la tierra. Por su parte, el director Gabino Abánades, alega que cuando llega el momento de exhumar los cadáveres, se informa a las familias haciéndoles llegar una carta a su domicilio, a través del boletín oficial de la Comunidad de Madrid y por medio de carteles informativos colocados en el mismo cementerio. 

El problema, cuenta, “es que muchas familias cambian de domicilio, no lo notifican y no les llega la carta”. Además, muchos ciudadanos acuden al cementerio sólo una vez al año y “de esa manera es imposible que vean los carteles informativos”. Asegura que, por ejemplo, ahora mismo ya se está informando acerca de la siguiente exhumación, que se realizará en las tumbas de la zona de párbulos de la 3ª y 4ª meseta del camposanto.

Una triste situación
Por otro lado, a pesar de la admirable labor de los dos vigilantes que cada noche cuidan del cementerio,  la inclusión de vándalos a veces es inevitable. Festividades como la de Halloween, o tradiciones de algunos colectivos concretos, también contribuyen a los destrozos que presentan algunas zonas. Además, la propia situación del cementerio, cercano a un parque donde se practica el botellón los fines de semana, lo hace susceptible del morbo de los jóvenes que, en ocasiones, acaban desafiando a sus propios miedos traspasando la valla.

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