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25/01/2008 - Marta González Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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El arte del buen comer
Madrid Fusión, celebró su sexta edición con la participación de sesenta de los cocineros más importantes del mundo. Durante la feria se analizaron las cocinas creativas de otras culturas o la importancia de los vinos.

Madrid se ha convertido, durante cuatro días, en la capital de la gastronomía mundial. El Palacio Municipal de Congresos ha sido el encargado de acoger, del 21 al 24 de este mes, concursos de bocadillos y postres, tapas de diseño, cócteles de autor y multitud de conferencias magistrales y ponencias sobre las nuevas tendencias y los ingredientes estrella para este año 2008. Sin olvidarnos de las demostraciones prácticas de sesenta de los mejores cocineros del mundo, iconos de la cocina ya consagrados, como los nacionales Ferrán Adriá, Carme Ruscadella, Quique Dacosta o Juan Mari Arzak. Toda una serie de actividades que forman parte de Madrid Fusión, la feria de la gastronomía por excelencia que este año cumple su sexto año consecutivo.

Entre las apuestas de este año han destacado los blogs, la cocina nórdica y la nueva tendencia que invita a comer con los dedos, así como la casquería del pescado, las nuevas salsas elaboradas con aceite de oliva y los conceptos más innovadores de pastelería y respostería. En esta nueva edición, Escandinavia será el área geográfica invitada. Cocineros de Dinamarca y Suecia harán un despliegue de sus inquietudes por la biodiversidad, el empleo de materias primas de su entorno y el respeto por los pequeños productores ecológicos. Además, la cumbre tendrá un hueco para rendir homenaje a los telecocineros que cada día entran en los hogares de miles de familias españolas y a los cocineros escandinavos.

Con las manos en la masa
Durante la primera jornada, Ferrán Adriá, que acaba de ser nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona, dio una clase magistral sobre la simbiosis de lo salado y lo dulce.

La protagonista de la tercera jornada de Madrid Fusión no fue el más creativo de entre los grandes chefs, ni siquiera la última y más revolucionaria de sus técnicas, sino un hongo rugoso, la trufa blanca, la variedad más infrecuente del preciado alimento, que se vendió al mejor postor por 8.600 euros. En la última jornada, Benito Gómez y Ramón Freixa enseñaron a comer con los dedos tapeando por los restaurantes. La cocina con raíces llegó de la mano del parisino Jean-Francoise Piége y del italiano Alfredo Russo, de Turín. Al mismo tiempo que se desarrollaron conferencias acerca de la alta cocina con conservas de pescado o de la cocina de vanguardia de la mano de Sergi Arola, entre otros.

En resumen, una cita obligada para los amantes de la buena cocina y los enamorados del buen comer.  

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