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19/11/2010 - Sara Morales Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Gallardón y Pedro Montoliú en la presentación del libro.
Un libro sobre los años de la dictadura en Madrid
Gallardón presenta el libro del cronista de la Villa, Pedro Montoliú, “Madrid bajo la dictadura. 1947-1959”

"Madrid bajo la dictadura. 1947-1959" es la nueva entrega del Cronista de la Villa, Pedro Montoliú, que ha presentado esta mañana el alcalde de la Ciudad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. "Un relato minucioso y diverso", según destacó el alcalde, "que comenzara en su sobrecogedora obra anterior, Madrid en la posguerra, en un estilo y formato semejantes que retoman el hilo de los acontecimientos en 1947 para llegar hasta 1959". El periodista y cronista retrata en la obra un periodo de "trece años que cambiaron una ciudad". Baste decir que el Madrid con el que arranca la crónica de Montoliú tiene menos de la mitad de la población actual y vive en el racionamiento y las restricciones.

Pedro Montoliú, madrileño de tercera generación, es periodista especializado en información local madrileña, a la que ha dedicado 30 años de su profesión. Ha sido redactor de varios diarios de tirada nacional y, en los últimos veinte años ha publicado, además de "Madrid en la posguerra", otros once libros sobre Madrid y una novela. Entre ellos: "Madrid Villa y Corte", "Fiestas y tradiciones madrileñas", "Madrid 1900", "Madrid en la Guerra Civil. La historia", "Madrid en la Guerra Civil. Los protagonistas" y "Enciclopedia de Madrid". Desde 2004 es miembro del Instituto de Estudios Madrileños.

Devastación y crecimiento
La fisonomía y el latido de la ciudad sufrió a lo largo de los años que describe Montoliú, "un doble proceso de crecimiento y dificultad para atender las necesidades que éste originó en virtud de un flujo migratorio que llegó a alcanzar los 39.000 inmigrantes anuales", en palabras del alcalde.

Incluso antes de comenzar esa evolución, según destacó Gallarón, "el punto de partida ya es dramático en lo que se refiere a la vivienda, hasta el punto de que en 1948 la construcción carece incluso de materiales para trabajar. Habrá que esperar una década para que el Gobierno, temeroso de un estallido social, empiece a promover vivienda en proporciones significativas, así como a impulsar los llamados poblados satélite".

Es una época en la que Madrid mantiene un pulso entre el crecimiento planificado y el espontáneo. El primero es el responsable de la anexión de los dos Carabancheles, Chamartín, Barajas, Canillejas, Canillas y Hortaleza, "lo que supuso un gran esfuerzo para el Ayuntamiento en un momento en que ni siquiera el centro se había repuesto de la devastación de la guerra -como evidenciaba, por ejemplo, Moncloa-", y en un proceso posterior, de El Pardo, Vicálvaro, Fuencarral, Aravaca y Vallecas.

"El segundo crecimiento que sufrió la ciudad -en palabras del alcalde- acentuó las diferencias entre un norte fundamentalmente residencial y un sur industrial, y creó un grave problema urbanístico y social al circundar a Madrid de un mar de chabolas, que en 1956 suponían el 20% del suelo destinado a vivienda. Pero lo cierto es que este Madrid que no podía responder suficientemente a las necesidades sociales estaba en realidad prosperando, gracias a un lento pero constante despegue económico, del que era testimonio el crecimiento de la industria, que en 1954 contaba con 20.000 empresas que empleaban a 300.000 trabajadores".

Del Manzanares a Hacienda
Aún así, Madrid es capaz de canalizar el río en esos años "en una operación urbanizadora cuya complejidad entenderán que yo comprenda muy bien", ironizó Ruiz-Gallardón, quien añadió que la continuidad de una iniciativa que 60 años después está todavía culminándose "es casi una invitación al reconocimiento del trabajo y la estabilidad de una institución -el Ayuntamiento de Madrid- que ha vivido muchos avatares y circunstancias, que hoy es democrático y entonces no, pero que en todo caso siempre ha intentado a lo largo de su historia varias veces centenaria mejorar la ciudad en aquello que estaba a su alcance".

El alcalde destacó algunas anécdotas que Montoliú relata en su crónica, como "que no ha habido nunca reforma de la Puerta del Sol que no haya dado pie a alguna polémica", la feroz campaña suscitada en contra del nuevo sistema de recogida de basuras en 1955, o los ‘tira y afloja' entre el Ayuntamiento y el Ministerio de Hacienda "a propósito de la exigua financiación del primero y las grandes necesidades de inversión en la ciudad, qué decir, leyendo este libro, salvo que son bien antiguos".

Un espacio de libertades
Ruiz-Gallardón destacó un aspecto del libro que no quiso dejar pasar por alto: el político. "El Madrid que aquí aparece es una ciudad todavía con cicatrices, donde la represión, si bien más atenuada, no había concluido, y que en todo caso estaba sujeta a una injusticia fundamental, como era la de carecer, junto a todo el país, de un sistema representativo basado en las libertades".

"Aún así -explicó-, es una ciudad que se afana en compensar en lo posible esos déficit con su propio discurrir diario, manteniendo el pulso que la define desde hace quinientos años, bajo muy diferentes sistemas de gobierno y convivencia, como una realidad ante todo vital".
Y añadió una vivencia personal referida a aquellos años: "Para mí es un honor ser hijo de quien, como se relata en la página 440, fue detenido en febrero de 1956 por participar, en compañía de otros, en la conspiración a favor de la libertad que se fue articulando en torno a un movimiento universitario que entonces empezó a despertar y que ya no quería seguir guardando silencio".

"De ese primer Madrid -dijo-, el que pese a todo vivió y siguió adelante para preparar la llegada de días mejores, y de este otro que desde muy diversas procedencias e ideas políticas se implicó más activamente contra el régimen salido de la Guerra Civil, somos hoy herederos todos los que no podemos concebir esta ciudad como otra cosa que un espacio de libertades. A uno y otro Madrid debemos gratitud y reconocimiento. Y creo que, al glosarlos, así lo ha hecho Pedro Montoliú, a quien doy por ello la enhorabuena y las gracias".

 









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