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02/03/2015 - Alejandro Melgares de Aguilar Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Beatriz Carvajal durante la entrevista.
Beatriz Carvajal durante la entrevista.
Beatriz Carvajal sobre el escenario.
Beatriz Carvajal sobre el escenario.
Beatriz Carvajal "Nunca he ido de sex symbol"
Hasta el 7 de marzo se puede ver a la actriz en la obra 'A vueltas con la vida' en el Teatro Fernán Gómez

Si hacemos un repaso por las actrices españolas con mayor bagaje profesional sin duda Beatriz Pla Navarro (Madrid, 1949) sería una de ellas. Bajo en nombre artístico de Beatriz Carvajal Maroto se ha forjado el respeto de la profesión y el público durante 50 años. Ahora se atreve con un monólogo, ‘A vueltas con la vida’, que permanecerá en cartel hasta el 7 de marzo en el Teatro Fernán Gómez. Desde su arranque en julio llegó al teatro municipal madrileño en diciembre hasta el 11 de enero y ahora se ha prorrogado. “Cosa rara”, dice Beatriz, que aparece con sus característicos rizos y para charlar con nosotros se sienta en una silla que en pocos minutos ocupará alguien del público para verla en escena junto a Juan Sánchez Molina al piano.

‘A Vueltas con la vida’ narra la vida de Mª Carmen, una asistenta que en un momento de su vida sufre malos tratos de su marido. Los libros le ayudan a conocer a sus heroínas: Marilyn Monroe, Chavela Vargas, Santa Teresa de Jesús y Cleopatra, que le servirán de empuje en su vida. Beatriz aborda estos personajes, así como al padre de Mª Carmen, su madre, marido y aquellos que aparecen en los sitios donde trabaja. “Ha sido muy bonito y da vértigo porque un monólogo conlleva más responsabilidad”, apunta la actriz. El público lo entiende más como una obra de teatro, porque aunque no se cambie de vestuario, la intérprete es capaz de establecer la relación entre los personajes con tanta facilidad, que al concluir la obra, el público cree haber visto a más de una decena de personajes sobre el escenario.

El espacio escénico de la Sala Dos en el Fernán Gómez ayuda a transmitir durante 80 minutos la vida de esta mujer “sencilla y humilde, con la capacidad extraer lo que le viene bien de los personajes que conoce en los libros para vivir, respetarse y salvarse”, resume Beatriz. Un texto de gran soledad y esperanzador de Antonio Albert y Juan Luis Iborra, que también le dirige. Los ensayos fueron “placenteros”, recuerda la actriz madrileña, quien asumió este trabajo con mucha disciplina porque previamente se estudió todo el texto y a los cinco días pudieron trabajar la obra completa. Ella no es de las que impone su visión del personaje, nos aclara, “hago mi propuesta y el director me guía, soy muy colaboradora”.

Debut gracias a Ferrandis

En 1949 se fraguó una buena añada actoral, nació Beatriz Carvajal al igual que Meryl Streep. Si hilamos más fino y apuntamos al mismo año y día, 24 de diciembre, nos encontramos a Moncho Borrajo, aunque la actriz nos aclara que ella vio la luz a las tres la tarde, mientras que el intérprete gallego lo hizo casi a las doce de la noche. Se siente incapaz de resumir sus 50 años de profesión, normal, lo único que agradece Beatriz es poder haberse dedicado a trabajar “en lo que elegí y quería, sin haberme tenido que dedicar a otra cosa”. Con 15 años recién cumplidos arrancó su carrera como meritoria durante tres funciones en el Teatro María Guerrero en la obra ‘Intermezzo’ de Jean Giradoux. Beatriz hacía de una de las siete alumnas de Mª Dolores Pradera que encabezaba el reparto junto a Antonio Ferrandis. “Siempre me emociona ir al María Guerrero, miro al escenario y pienso Dios mío, cuantos años hace que pisé por primera vez ese escenario” rememora la actriz. Y fue precisamente Ferrandis quien le presentó a José Luis Alonso para hacer aquel papel, así que gran parte de su éxito se lo debe a él.

Posteriormente le llegaron sobre las tablas otros trabajos como en ‘El cerco’, ‘Yerma’ y ‘El Hotelito’ de Antonio Gala. De ese mismo autor recordamos con Beatriz  la obra ‘Spain’s strip-tease’ que estrenó en diciembre de 1970 en el King Club Café Teatro de Madrid. Ella con apenas 20 años hacía de Manu, una pija de Serrano pareja de Francis (Eduardo Baldany) y el público ya pudo ver su vis cómica. En aquel elenco estaba la decana de las actrices españolas, Carmen Martínez Serrano, que falleció en 2012 a los 108 años. En este sentido, recordamos la pérdida de Ferrandis, Pepe Sancho y recientemente Amparo Baró, “estoy recibiendo bastantes palos, no tengo aún superado lo de Amparo”, confiesa Beatriz, porque ella entiende que posiblemente haya sido una de las “más grandes” de la profesión, “nos hemos querido mucho, era una gran persona”.

Además, desde 1996 Beatriz preside la Fundación Casa del Actor, que busca un hogar para los intérpretes que no nos han dejado, como podría ser el caso de Charo Soriano, “que bonito que pudiera decidir estar con gente de la profesión”, afirma la actriz. La Casa del Actor no fue concebida para que la habitaran “famosísimos” intérpretes, apunta Beatriz, sino para “quienes han hecho los grandes repartos de cine, televisión, teatro y tienen unas pésimas jubilaciones”. Sin ayudas institucionales la primera fase está paralizada y no se prevé por el momento una continuidad del proyecto.

Actriz “de sentido común”

De Amparo Baró, Beatriz recuerda que le decía que “los actores tenemos la obligación de cuando leemos un texto entenderlo”. Y así de fácil lo ve ella, porque revela que “soy una actriz muy poco de método, soy de sentido común”. A continuación le aporta al personaje las emociones y comicidad que requiere. A sus 65 años, le han propuesto a la intérprete en varias ocasiones dar clases “esas cosas que te dicen cuando eres mayor”, puntualiza entre risas. Pero es que ella se siente incapaz de contar lo que expresa, lo hace con naturalidad, “he hecho muchas madres en televisión y procuro que no sean parecidas”, la última en la serie de Antena 3, ‘Bienvenidos al Lolita’.

En la pequeña pantalla se recuerda a Beatriz Carvajal por Doña Filo, la mujer de Alfredo Landa en ‘Lleno por favor’; Paca, la pescadera gallega de ‘¿Quién da la vez?’; Marisa, la profesora de ‘Compañeros’ y por su papel de Gregoria en la serie de Tele 5, ‘La que se Avecina’, que dejó “porque se trabajaba a machamartillo”, manifiesta la actriz. En aquel entonces vivía con la incertidumbre de que “pasada la una de la madrugada me llegaba un texto para el día siguiente si es que rodaba”. Ante este agotamiento abandonó el proyecto y a la semana le ofrecieron ‘Los Misterios de Laura’ de TVE donde todo fue más relajado.

Y es que la televisión ha cambiado mucho, fue en 1978 cuando Beatriz se dio a conocer en ‘625 líneas’ de José Antonio Plaza y no en el ‘1,2,3’ de Chicho Ibáñez Serrador. Dos años antes, en el 76, su padre Narciso Ibáñez Menta vio a la actriz sobre las tablas en ‘Los Frescos’ y le recomendó a Chicho que le fichara. Pero hasta que no la vio en ‘625 líneas’ no contó con ella para que hiciera de La Loli, una prostituta tartamuda con la que alcanzó el estrellato televisivo. “Chicho me podía haber descubierto pero fue José Antonio Plaza”, sentencia Beatriz.

Sin la necesidad de ser sex symbol

A finales de los 70 el rostro de Beatriz era reconocido por todos los españoles y se la podía ver en revistas, en algunas de ellas posando en bikini, “nunca he ido de sex symbol y tampoco he tenido cuerpazo”, expone Beatriz. A pesar de eso, en 2013 sin pudor alguno mostraba su pecho en ‘Las chicas del calendario’, “porque el personaje lo haría, procuro a cada trabajo darle lo que requiere y ese es mi compromiso”, manifiesta la actriz.

Su pasión por el trabajo es algo que le ha transmitido a su hija, Montse Pla, quien luce los rizos como su madre, sin embargo para trabajar “veo que lo tiene difícil, porque en España no estamos acostumbrados a dar personajes a mujeres u hombres de raza negra”, se lamenta la intérprete. Montse está casada con el también actor Víctor Clavijo quien acudió a ver a Beatriz en el reestreno de ‘A vueltas con la vida’, y que ella agradece porque “lo quiero mucho como familia y lo admiro como actor”.

Rodeada de una familia entregada a la cultura, la intérprete sufre como todos el azote del 21% del IVA. A pocos días de las elecciones su deseo es que “ojalá rectifiquen, nos tienen muy castigados por decir ‘No a la guerra’ y no nos han perdonado. Los actores tenemos pensamiento privado y podemos opinar de las cosas”, reivindica. Y con esa actitud luchadora afronta su trabajo, no es casualidad estar tantos años trabajando en lo mismo, porque Beatriz Carvajal es reflejo de una pasión, la de ser actriz.









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