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09/07/2007 - Verónica González Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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José Carmelo Cepeda: “Llamo a la rebeldía de los militantes porque ser socialista es ser rebelde por naturaleza”
Fue el tercer socialista en presentar su candidatura a la Secretaría General, aunque confía en que su experiencia como diputado regional le impulse a ser elegido mayoritariamente por los afiliados y delegados convocados al Congreso Extraordinario del PSM. Este informático, de 39 años de edad, inició su carrera política en 1986. Ha sido presidente de la Agrupación Socialista de Latina y miembro de la Ejecutiva del Partido Socialista de Madrid durante siete años como secretario de Empleo e Innovación Tecnológica. Vinculado al sector “guerrista”, revalidó su escaño en la Asamblea de Madrid en las elecciones del 27 de mayo, a las que concurrió en el número 18 de la candidatura encabezada por Rafael Simancas.

Las elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo  quedaron atrás y la nueva legislatura da sus primeros pasos. Sin embargo, en el Partido Socialista de Madrid todavía queda mucho por decidir tras la dimisión de Rafael Simancas. Los afiliados y delegados socialistas están llamados, en el Congreso Extraor-dinario del 27 y 28 de julio, a elegir a un nuevo secretario general y una Directiva que guíe al PSM los próximos años. Nuevas caras y nuevos nombres que superen uno de los peores momentos del socialismo madrileño.

Tres son los candidatos. Tomás Gómez, flamante alcalde de Parla, encabeza la candidatura oficial; mientras Manuel García-Hierro, concejal del Ayuntamiento de Madrid, y el diputado regional, José Cepeda, le siguen de cerca. Este último ha analizado para EL DISTRITO la situación interna del Partido Socialista de Madrid y sus posibilidades de victoria en el Congreso del mes de julio.

¿Qué valoración personal realiza de los últimos resultados electorales del Partido Socialista en Madrid y de las consecuencias que se han derivado de ellos?
El pasado 27 de mayo reflejó el distanciamiento del Partido Socialista con la propia sociedad madrileña. Por eso yo, como candidato a la Secretaría General, estoy intentando trasladar la necesidad de hablar primero con la militancia, motivarla... para intentar recuperar la sociedad. Uno de los problemas de los últimos tiempos es que no se ha contado con la militancia socialista y así es muy difícil motivar a la sociedad. Si estos mi-litantes, que deben ser el motor del Partido Socialista, no están motivados, es muy difícil ganar unas elecciones. En esta “carrera” hacia la Secretaría General me estoy dirigiendo a los militantes porque hace falta recuperarles, estimularles y devolverles la ilusión que en los últimos tiempos habían perdido

¿Estos resultados electorales también han destapado los problemas internos del Partido Socialista de Madrid?
No, yo sinceramente creo que no hay problemas internos. Puede haber distintos puntos de vista pero esto no tiene por qué preocuparnos. Somos todos socialistas, yo sólo me siento miembro de la familia socialista y creo, con sinceridad, que no debemos profundizar en esto de las etiquetas porque es un discurso pasado y obsoleto. Es verdad que dentro del Partido Socialista hay distintas formas de en-tender cómo resolver los problemas de la sociedad madrileña y esto no es malo. Estas discrepancias deben ge-nerar de forma sana y constructiva debates internos y no divisiones.

¿Es necesaria una renovación dentro del PSM?
Rafael Simancas al dimitir ha propiciado que participe gente nueva, gente distinta. La renovación debe pasar por personas nuevas pero también por discursos nuevos. La sociedad madrileña es una de las más avanzadas y más dinámicas de España, los niveles de crecimiento económico de Madrid son espectaculares y la sociedad se adaptado a ello. Los partidos políticos también debemos adaptarnos a la sociedad en la que queremos influir y trabajar.

¿Qué ofrece José Carmelo Cepeda como candidato que no ofrezcan los demás?
Devolver la voz a la militancia, intentar recuperar su pasión y su fuerza. Es lo más importante en este momento.

Hay otras opciones que pueden resolver mediáticamente la situación del partido, pero no creo que sean soluciones reales ni que ofrezcan una salida a los problemas del Partido Socialista. Soy el candidato que más contacto está teniendo con las agrupaciones, con la militancia, y no lo hago de forma estratégica para ganar el Congreso, que también es importante. Lo hago porque si no ponemos en marcha el Partido de verdad, si no contamos con el último afiliado de la última agrupación, difícilmente podremos afrontar los retos que plan-teemos de cara al futuro.   

Quiero ofrecer nuevas formas de trabajar. Quiero modernizar el Partido de arriba abajo, dotar de medios tecnológicos y apoyo técnico a los pequeños municipios que no tienen respaldo jurídico, ni técnicos en medio ambiente o urbanismo.

Le califican como el candidato "guerrista", ¿qué tiene que decir?
Yo me siento felipista, guerrista, leguinista, acostista, barranquista... yo simplemente me siento socialista. Aspiro a dirigir todo el Partido Socialista y no a unos cuantos, pero tampoco reniego del pasado ni de la historia de mi partido. No me da vergüenza decir que estoy orgulloso de conocer a Pepe Acosta, a Juan Ba-rranco, a Joaquín Leguina y, desde la distancia, a Felipe González o al propio Alfonso Guerra. Avergonzarse de la historia del partido e intentar borrarla es un profundo error. Los gobiernos de González o de Leguina han aportado mucho a la sociedad y, para mi son un ejemplo, una referencia, una experiencia que un Partido como el mío no puede despreciar. De la misma forma que lanzo el mensaje de revitalizar el Partido Socialista con gente joven y preparada, también  reivindico el trabajo de las personas con experiencia. Contaré con ellos para que aporten sus conocimientos y así evitar los errores del pasado.

Su compañero Antonio Miguel Carmona le ha definido como "socialista íntegro", a pesar de respaldar públicamente otra candidatura; ¿le reconfortan sus palabras?
Antonio Miguel Carmona es una persona coherente o al menos lo intenta ser. Ha tomado la decisión de permitir "libertad de voto" a las personas que trabajan con él, aunque personalmente apoya la candidatura de Tomás Gómez. Esta opción es una obviedad pero también puede significar algo. El compromiso colectivo, el que yo busco, lo ha dejado abierto. Por eso, los militantes y los delegados del Congreso van a tener mucho que decir todavía. El resultado está mucho más abierto de lo que algunos se creen.

Existe, sin embargo, un candidato oficial que es Tomás Gómez ¿Se siente respaldado por la Dirección del partido o, al menos, en igualdad de condiciones?
Yo me siento respaldado por los militantes que es lo que me importa. Mi partido es democrático, esa es la fuerza que estoy buscando, estoy llamando a la rebeldía porque ser socialista es ser rebelde por naturaleza. Deseo que los militantes de mi partido sean rebeldes y no tengan por qué acatar a priori ningún concepto ni ningún dogma. En un partido como el mío el voto del máximo dirigente tiene el mismo valor que el del último.

Si es elegido en el Congreso Extraordinario, ¿cuál será su primera decisión?
En primer lugar, me quedaría sin va-caciones pero merecería la pena. Reuniría a la Dirección del partido para hacer un análisis de la situación política tras las elecciones. Si en este Congreso no analizamos bien qué ha sucedido podemos caer en los mismos errores. Por eso me preocupa que este sea un Congreso de nombres propios. El PSM no podrá dar un paso adelante y recuperar la credibilidad y la confianza de los madrileños si no sabemos qué ha sucedido.Yo hago mis análisis, intento generar debates mientras otros candidatos que son oficiales están mudos. Si soy secretario general trabajaré en establecer un diagnóstico común sobre lo que ha sucedido para, a partir de ahí, buscar a las soluciones a nuestros problemas internos. Y desde ahí, ilusionar a los militantes y después conquistar la sociedad.

Y si no es elegido, ¿cómo trabajará a partir de entonces?
Como siempre lo he hecho, con coherencia y lealtad hacia mi partido y hacia la nueva Dirección elegida. Yo siempre he sido leal a la Dirección, y aunque formase parte de ella, si he tenido que criticar al secretario general lo he hecho dentro de los órganos del partido establecidos para ello. No me parece que esta sea una mala actitud, todo lo contrario. La lealtad significa también ejercer la crítica cuando es necesario.

A mí me ha sorprendido cómo algunos compañeros que hoy quieren impulsar la regeneración o la renovación del partido, pidieron la dimisión de Rafael Simancas el día después de las elecciones aunque jamás criticaron sus decisiones y sin realizar ningún análisis previo de lo sucedido. Yo no comparto esta forma de ver la política.

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