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13/02/2007 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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“Queremos que Madrid continúe siendo referente sanitario mundial”
El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, visitó la redacción del periódico EL DISTRITO y respondió a las preguntas que le dirigieron sus redactores. Una hora y media de entrevista en la que repasó las cuestiones más perentorias en materia de sanidad.

El pasado 5 de febrero, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, visitó la redacción del periódico EL DISTRITO con el propósito de conocer nuestro lugar de trabajo y de responder a las preguntas que, a modo de entrevista coral, le dirigieron los redactores y trabajadores del periódico. El ambiente distendido de la visita no evitó que celebráramos una entrevista exhaustiva y larga -hora y media de duración- que puso encima de la mesa las cuestiones más candentes en materia de sanidad.

¿Qué medidas ha previsto la Comunidad para solventar la masificación en las urgencias de los hospitales?
Yo creo que hay una realidad y mucha demagogia. Madrid, desde el año 2002, ha crecido en un millón de ciudadanos legales, y sigue aumentando el número de ciudadanos que vienen a Madrid. En el ámbito de las urgencias, cuando terminemos la legislatura Madrid tendrá 10.000 m2 más en centros hospitalarios y un 73% más de profesionales en las urgencias hospitalarias.  Y cuando terminemos la próxima legislatura, Madrid tendrá unos 21.200 m2 más de urgencias hospitalarias que se ganarán con los nuevos hospitales; es decir, 31.200 m2 de urgencias hospitalarias más que cuando empezamos en 2003. En millones de euros, la Comunidad de Madrid ha invertido casi 35 millones de euros sólo en las urgencias hospitalarias antiguas. En cuanto a los profesionales, hemos bajado a especializados los médicos de primaria para distinguir con mayor rapidez lo que es urgente de lo que no lo es, que es uno de los problemas que tenemos. Y además, tratamos de concienciar al ciudadano de que hay dos tipos de urgencia: las urgencias hospitalarias donde se salvan vidas, y las urgencias de atención primaria, que son las que atienden las patologías que tenemos habitualmente. La encuesta del año 2006 constata que casi el 90% de los ciudadanos se considera satisfecho o muy satisfecho en las urgencias hospitalarias; y el 43% de los ciudadanos que acuden a las urgencias reconocen que su urgencia no era tal. Y esto, unido a las patologías de invierno, producen esa masificación que cualquier sistema sanitario tiene, por muchos metros cuadrados o profesionales que haya. Vamos a seguir trabajando en esa línea.

La nueva zonificación sanitaria ha generado muchas críticas. Finalizado el periodo de alegaciones, ¿va su equipo a modificar el proyecto inicial? Por ejemplo, ¿se convertirá finalmente la cárcel de Carabanchel en hospital?
Es una de las grandes propuestas pa-ra la siguiente legislatura. El plazo de alegaciones terminó, hemos recibido casi 13.000, estamos en fase de estudiarlas y buscar soluciones. En Carabanchel hay más de 240.000 ciudadanos, y por lo tanto se justifica sobradamente el emprender la construcción de un hospital. Ade-más es una reivindicación histórica; pero ahora unos cuantos prefieren hacer allí una universidad. Nosotros sí creemos necesaria la construcción de un hospital y que debe abordarse en la siguiente legislatura, negociando la cesión de terrenos con los ministerios de Justicia e Interior. Es un compromiso que, gane quien gane, espero que se lleve a cabo.

¿Qué opinión tiene sobre el asunto del  Severo Ochoa?
Sobre este tema hay mucha demagogia barata y una manipulación intencionada de la opinión pública. No es un problema de cuidados paliativos o de muerte indolora como algunos decían… Es simplemente un caso de mala praxis médica: unos profesionales de urgencias que hacían las cosas mal, generando un gravísimo riesgo para los pacientes que allí habían sido operados o iban a serlo. Esto ningún sistema sa-nitario debe tolerarlo y es lo que hice en su momento y lo que volvería a hacer si se produjera en cualquier parte, porque nosotros debemos garantizar seguridad y confianza a los ciudadanos cuando vienen a ser atendidos a un hospital. Desde que se tomaron esas medidas el Severo Ochoa funciona como un reloj.

El Gobierno regional ha hecho de la sanidad uno de los puntos fuertes de su gestión. ¿En que se ha invertido ese esfuerzo especialmente intenso?
El crecimiento de Madrid es evidente, y los ciudadanos cada vez son más exigentes y no quieren que les mareemos de un especialista a otro, o con largas listas de espera en diagnóstico. Lo primero es crear nuevas infraestructuras próximas, como los centros de salud. La legislatura acabará con 56 centros de salud más, con mejores instalaciones y más modernas. Están también los 8 hospitales programados, que se suman a los 4 emprendidos durante la presente legislatura; además, si revalidamos la victoria electoral, vamos a remodelar La Paz íntegramente y el Gregorio Marañón. Así, descongestionaremos el sistema y mejoraremos la calidad asistencial: se han incorporado 1.500 profesionales desde que empezó la legislatura, y los nuevos hospitales suponen 4.500 personas más. Queremos que Madrid siga siendo referente sanitario mundial, y lo va a ser, porque tenemos los mejores profesionales y las mejores infraestructuras.

¿Ha emprendido la Comunidad medidas de mayor control sobre las clínicas privadas?
Nuestra Dirección General de Caracterización, Evaluación e Inspección es la competente para controlar el nivel de calidad asistencial de la sanidad pública y privada. Hacemos inspecciones periódicas por todas las instalaciones tanto públicas como privadas, y cuando hay denuncias, se abren inspecciones y se sancionan. Hay muchos locales dedicados a presuntas actuaciones clínicas que carecen absolutamente de toda garantía y lógicamente los sancionamos. La asistencia sanitaria en Madrid es excelente, tanto la pública como la privada. Lo que pasa es que siempre hay gente desalmada y aprovechada.

¿Estamos preparados para afrontar un brote de gripe aviar como el de Inglaterra?
Hoy es un problema veterinario, pero el virus puede mutar y afectar a humanos. Nosotros en Madrid desarrollamos un plan apoyado por una comisión de expertos, y ese plan ha supuesto medios y recursos, compra de tratamientos para la gripe aviar que están ya en la Comunidad de Madrid, almacenados y preparados por si en algún momento hubiera a que hacer uso de ellos. En el ámbito veterinario se tomaron medidas muy importantes como el desplazamiento de aves. Y a la vista del último caso en Reino Unido, se le ha pedido al comité de expertos que haga un nuevo informe. Si tenemos que adoptar alguna medida más la adoptaremos. Pero hoy Madrid está preparada para ese caso hipotético y muy, muy lejano.

¿Por qué el Gobierno regional ha decidido suavizar las exigencias de la Ley Antitabaco en Madrid?
Las medidas no las hemos suavizado, las hemos racionalizado. Soy abogado del Estado, y sé cuando voy en contra de una ley y cuándo no. La ley es la ley, pero lo que hay que hacer es aplicarla con lógica conciliando los derechos del fumador y los derechos del no fumador. Nosotros creemos en la educación, en la formación y en la información, y pensamos que la imposición lo único que produce, además de rechazo, es que a largo plazo crea efectos contrarios a los que se pretendían con la propia medida. Y eso sucede siempre, por desgracia, cuando algo se prohíbe se convierte en imposible de controlar. Madrid tiene la única unidad de desintoxicación de este hábito en España y la teníamos antes de la ley. En muy pocos días daré datos de los resultados de estos años en al lucha contra este hábito, por el abandono del tabaco y sobre todo de la lucha por el no inicio del hábito del tabaco, y se verá que son unos datos espectaculares. Si nuestra decisión fuera contraria a la ley, el Tribunal Supremo la habría suspendido. La ley dice que en los centros de trabajo no se puede fumar, algo con lo que nosotros estamos totalmente de acuerdo. En lo que no estamos de acuerdo es en no habilitar espacios para fumar en los sitios de trabajo, eso la ley por desgracia no lo contempla… Nosotros lo que hemos hecho ha sido aplicar el régimen de la hostelería: si el local es mayor de 100 metros, tendrá que tener un espacio habilitado para fumadores y para no fumadores. Y si es menor de 100 metros, hemos dicho que no se puede fumar, pues se estaría contaminando a los no fumadores. Ante la duda, nos hemos inclinado siempre a favor del no fumador, pero hay que tener en cuenta los derechos de ambas partes.

La Comunidad de Madrid es pionera en la creación de programas preventivos de los trastornos alimenticios. ¿En qué consiste el pacto social contra anorexia y bulimia?
Esto ha sido una muy buena idea de la presidenta de la Comunidad de Madrid. La anorexia, la bulimia, incluso el Alzheimer son problemas que llegan a destrozar familias. Los dos primeros son problemas físicos y también psicológicos para quien los sufre; y para la familia que tiene un enfermo de este tipo en su casa es un problema tremendo. Es una preocupación contra la que es difícil luchar porque no se cura sólo con pastillas; el tratamiento es muy complejo requiere hábitos físicos, psicológicos, mucho respaldo familiar y un ambiente social proclive a abandonar esta conducta. Llegamos a la conclusión de que la mejor manera de luchar contra este problema era promoviendo un programa de apoyo con todas las partes interesadas, y ésta es la esencia del pacto social. Es un pacto abierto a medios de comunicación, que tienen un papel fundamental en este tema, a restauración, hostelería, ámbito sanitario, sociedades científicas, el mundo de la moda… toda la sociedad en su conjunto. La decisión que tomó la Comunidad de Madrid de poner un coeficiente mínimo de masa corporal de 18 en  la Pasarela Cibeles no se había hecho antes en todo el mundo. Al principio creó un poco de rechazo pero ahora se está llevando a cabo en pasarelas de todo el mundo. Con las elecciones a la vuelta de la esquina es buen momento para hacer balance sobre esta legislatura.

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción como consejero de Sanidad?
He tenido muchas. Aunque no quiero decir que esto no sea duro. La cuestión sanitaria y el día a día de un consejero es durísimo. Sobre todo porque el sector en el que estoy lo que vende son las malas noticias. Si salvamos a alguien, eso sale casi de milagro, pero si hay atasco en las urgencias, o si ha habido un error con un paciente, o si alguien lleva esperando seis meses para hacerle una radiografía, pues eso es portada del periódico. Y la cosa es que hacemos 60 millones de actos médicos al año de los que las disfunciones son mínimas. Por eso digo que satisfacciones muchas. Somos referencia en muchas comunidades y vienen muchos pacientes de Castilla-La Mancha, Extremadura, etc. La mayor satisfacción política ha sido cumplir al 100% un proyecto de gobierno que todo el mundo pensaba que era incumplible. Y desde el punto de vista humano, la mayor satisfacción, que fue una situación durísima, la tuve el 11 de marzo. El ver que esto funcionaba y que era imparable la capacidad de entrega de todos los profesionales y que el sistema sanitario respondía, lo mismo que las emergencias.

¿Lo peor de todo?
Todo el mundo piensa que es el Severo Ochoa y no. Lo peor fue el 11 de marzo, fue un infierno. Fueron tres días que no se los recomiendo ni a mi peor enemigo.

¿Cuáles son las lineas programáticas del PP para la próxima legislatura?
La siguiente legislatura va a tener un objetivo fundamental que es la puesta en marcha de los nuevos hospitales, un tema absolutamente prioritario. La segunda, las nuevas infraestructuras sanitarias: de hecho ya hay cuatro hospitales anunciados y seguiremos anunciando cosas a lo largo de las próximas semanas. Y desde luego la calidad asistencial. Creo que el gran reto que tenemos es, una vez obtenidos unos ratios en lista de espera quirúrgica que no los tiene nadie en España, conseguir que la demora asistencial, la lista de espera en las primeras consultas y las pruebas diagnósticas disminuya y se dé al ciudadano el menor tiempo de respuesta. De la legislatura de las infraestructuras que es ésta hay que pasar a la legislatura de la mejora en la realidad asistencial, y ya tenemos los medios humanos y materiales para poder seguir avanzando en eso.

¿Habrá cambios en la zonificación sanitaria?
Sin duda. Habrá cambios por las alegaciones recogidas y porque la zonificación sanitaria se ha quedado prácticamente obsoleta. Porque cuatro nuevos hospitales tienen una enorme influencia y un impacto importante en la Comunidad. En el tema de la planificación y el mapa sanitario, nosotros creemos que Madrid debe y puede ir a la libertad de elección de médico y de centro, y nos hemos comprometido a empezar en esta misma legislatura con una experiencia piloto en este sentido, y vamos a comprometernos en la próxima, si ganamos, a que la libre elección sea una realidad en toda la Comunidad.

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