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18/03/2010 - Maider Mayayo Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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La directora de la guardería asegura que cumple la normativa.
Un niño sufre un traumatismo tras caerse de una piscina de bolas en una guardería
La madre del pequeño acusa al centro de “desatención”. Sin embargo, la directora, lamenta el accidente y asegura que actuaron rápidamente.

 

Traumatismo craneoencefálico severo con presencia de vómitos y deterioro del nivel de conciencia. Este es el diagnóstico que hicieron los médicos del Hospital Ramón y Cajal a Alejandro, un menor de 21 meses, tras caerse de la piscina de bolas de una guardería del distrito. El accidente ocurrió el pasado 10 de septiembre en el centro Mi casita, situado en la calle Caracoli 4, al  que el pequeño acudía. Sobre las 11.20 horas, la directora de la guardería llamaba a la madre de Alejandro, M. López, al trabajo alertándole de que el niño “se había caído del borde de una piscina de bolas y había vomitado y perdido el conocimiento”, ha explicado López a este periódico. La abuela, que vive cerca de la guardería, acudió de inmediato a recoger al niño que, según la madre, “permanecía inconsciente”. M. López acusa al centro de “desatención” ya que, según afirma, “no fueron capaces de llamar a una ambulancia”. Así las cosas, López, que también se desplazó hasta la guardería, decidió llevarse rápidamente al niño al centro de Urgencias adyacente al Centro de Salud Mar Báltico, con el objetivo de encontrar una; sin embargo, “estaba cerrado”. Desde allí se dirigieron al Centro de Salud y el pediatra de urgencias “tan sólo palpó el abdomen del niño, ni le miró las pupilas ni probó si reaccionaba a estímulos externos. Se pensaba que estaba dormido”, asegura.

Minutos después deciden llevar al niño al Hospital Ramón y Cajal, pero “me aconsejaron que tomara un taxi o fuera en mi vehículo propio argumentando que una ambulancia iba a tardar demasiado”, explica López. Sobre las 12.10 horas, la madre y su pequeño llegaban al hospital donde, tras realizarle al menor una inspección de las pupilas y un TAC, determinaron que era necesario  operarle “a vida o muerte. Por suerte -continúa López- tras la operación, el niño no ha tenido ningún efecto secundario y está bien. Le estoy eternamente agradecida al hospital”.

Denuncias
Tras lo hechos, la madre del pequeño Alejandro escribió una carta de reclamación, tanto a la Consejería de Educación -para quejarse de la atención recibida en la guardería- como al Defensor del Paciente -para denunciar la falta de ambulancias-. La Consejería respondía que Mi casita cumple con todos los requisitos: autorización del centro, titulación académica del profesorado, relación numérica alumno-profesor, instalaciones docentes y número de puestos escolares.  

En cuanto al Defensor del Paciente, ha alegado que “quizás se puede decir que la actuación no fue del todo acertada, pero no se pretendía negar una ambulancia, sino que se aconsejaba un traslado por sus medios para no perder tiempo”. 

López ha mandado recientemente también un escrito al Colegio de Médicos del que aún espera contestación.
Por su parte, EL DISTRITO, ha preguntado a la directora de la guardería sobre el asunto. Esta ha lamentado el accidente y ha asegurado que el pequeño Alejandro “fue atendido rápidamente”. Además, comenta que el centro, tal y como especifica el escrito emitido por la Consejería de Educación, “cumple con la normativa vigente”.
 

 

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