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23/10/2007 - Verónica González Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Los vecinos del Paseo de Extremadura soportan 80 decibelios de ruido al día
A su paso por la ciudad, la A-5 fue declarada vía urbana sin embargo no se ha limitado la velocidad de circulación a 70 kilómetros por hora.

Soportar la circulación de una autovía nacional como la A-5 (carretera de Extremadura) y unos índices de ruido superiores a los 80 decibelios, a tan sólo 2 metros de tu vivienda, puede ser calificado, cuanto menos, de poco recomendable. Este es el día a día de casi 2.000 vecinos del Paseo de Extremadura quienes llevan años reclamando que el Ayuntamiento de la capital adopte en esta zona las medidas aparejadas a su declaración como vía urbana desde 2004.

La Asociación de Vecinos Casa de Campo-Batán, sin ir más lejos, no dudó en interponer hace meses una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente denunciando la pasividad de los delegados municipales de Urbanismo y Vivienda, Seguridad y Movilidad y Obras Públicas “por la contaminación acústica que soportan los vecinos residentes del tramo afectado”, apenas 2 kilómetros que transcurren entre la Avenida de Portugal y la carretera de Boadilla. Unos índices que superan en 15 decibelios los señalados como límite por la Organización Mundial de la Salud. La dejadez municipal es aún mayor si tenemos en cuenta, como recuerdan los portavoces de la asociación Candi Campiña y Manuel Dorado, que “la carretera de Extremadura a su paso por la ciudad está considerada como vía urbana desde 2004. Sin embargo, el Ayuntamiento no ha puesto en marcha ninguna de las medidas de templado del tráfico exigibles en una vía con esta denominación, como la limitación de la velocidad a 70 kilómetros por hora”.

Los responsables de la asociación confirman que el barrio de Batán “está sometido al mayor índice constante de contaminación de toda la ciudad”. Medidas como el soterramiento de la M-30 a su paso por la Avenida de Portugal fueron recibidas con esperanza por los vecinos afectados por el ruido aunque el diseño final del túnel les dejó fuera de sus posibles beneficios. De hecho, en varias ocasiones se manifestaron exigiendo la modificación del proyecto y la prolongación del túnel, además colgaron pancartas de protesta en sus terrazas reclamando su derecho al descanso.

Aparte del ruido, este tramo del Paseo de Extremadura es escenario constante de accidentes de tráfico con saldos muy negativos en la mayoría de los casos. “Hemos contabilizado cerca de 100 accidentes al año”, denuncian alarmados los vecinos, “cifras más que suficientes para tomar medidas que eviten muertes innecesarias”.

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