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12/01/2017 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Son ya 61 los detenidos en el último golpe a las mafias georgianas
Balance de un nuevo golpe a las mafias georgianas especializadas en el robo de viviendas, en Madrid

La Policía Nacional ha detenido a 61 personas acusadas de cientos de robos de pisos en Madrid y otras ciudades de España, lo que constituye el golpe más importante dado hasta ahora contra este tipo de mafias georgianas, ha informado este miércoles en rueda de prensa la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, y otros responsables policiales.

Los arrestados conformaban hasta nueve células distintas asentadas en Madrid, aunque con ramificaciones en distintos puntos de España. Eran grupos itinerantes y cada célula de tres miembros recaudaba de media al día de 5.000 euros, una cifra muy elevada a pesar de que en el mercado negro obtenían un tercio del valor real de los objetos robados.

La investigación comenzó a principios del pasado año cuando los agentes especializados en la investigación de robos con fuerza en vivienda detectaron un aumento en la comisión de ese tipo de hechos delictivos. Todo ello, sólo meses después de la realización de la operación 'Aikon I', que se saldó con la detención de casi medio centenar de miembros. A pesar de la aparente desarticulación, los agentes detectaron que la banda no cesaba en su ilícita actividad y confirmaron a varios individuos ya arrestados en 'Aikon I' realizando gestiones para reorganizar la estructura básica de las células operativas.

Tras varias pesquisas, los agentes pusieron cara a uno de los responsables e iniciaron una investigación de su entorno. Rápidamente constataron que se encontraban ante un controlador, figura intermedia de la organización y de vital importancia, ya que realizaba la función de enlace con los máximos responsables y con los estamentos más bajos.

Robaban con ganzúas

Los investigadores constataron que la organización volvía a funcionar a pleno rendimiento y detectaron la existencia de hasta nueve células especializadas en el robo de viviendas mediante el método del ganzuado. La mayoría de ellas estaban asentadas en Madrid si bien se pudo comprobar que alguno se desplazaba a Málaga, Sevilla, Barcelona, Sabadell, Alicante y Baracaldo (Vizcaya).

La forma de cometer los robos de los miembros operativos siempre era idéntica. Tras 'marcar' los pisos, con la instalación de simples plásticos o cartones, acudían de nuevo para cometer el robo con ganzúas utilizadas a modo de tensor y espadín de apertura e hilos de lana.

Además, los investigadores comenzaron a constatar las redes internacionales de la organización. Las gestiones realizadas alrededor de las personas encargadas de la receptación de la mercancía sustraída permitió descubrir los numerosos contactos internacionales de la organización no sólo con Georgia, sino con otros países como Alemania e Italia.

Huída a Italia

La investigación avanzaba y los agentes identificaban al máximo responsable de la organización mafiosa; un individuo que durante el mes de mayo estuvo en España tratando de restablecer la estructura de la organización tras 'Aikon I' y que había huido a Italia tras ser detenido por falsificación de documentos.

Vladirmir Steymberg, alías que utilizaba el líder, también llamado 'ladrón de ley', dirigía desde Italia. Se trata de un individuo con un amplio historial delictivo en Georgia por secuestro, asesinato predemitado o compra ilegal de armas y que fue expulsado de su país de origen en el año 2014.

Steymberg lideraba la organización desde Italia a través de los cinco controladores que tenía en España. Estos cinco individuos realizaban una importante labor de cara al desarrollo y mantenimiento de la estructura no sólo recepcionando y ayudando a los miembros operativos recién llegados, a los que les facilitaban alojamiento y vehículo, sino también gestionando la caja común a la que los miembros de las células hacían aportaciones y que luego se encargaban de enviar a otros países.

Varios de los controladores tenían un trabajo "legal" con el único fin de justificar ingresos legales e intentar pasar desapercibidos. Concretamente, uno de ellos era instalador de pladur en Sevilla y otro vigilante de seguridad en Madrid. Algunos controladores utilizaban a toxicómanos y al final de su jornada de 'trabajo' les proporcionaban droga, con el objetivo de obtener su apoyo inquebrantable, ha relatado el jefe de la Policía Judicial de Madrid, José Luis Conde.

Finalmente, los agentes identificaron a todos los integrantes de la estructura mafiosa. Además de los controladores y de los integrantes de las 9 células operativas, localizaron a los encargados de recepcionar la mercancía robada siendo principalmente un establecimiento de compro oro regentado por una familia.

También fueron identificados los individuos encargados del envío al extranjero de los beneficios que iban obteniendo casi a diario. De hecho, ellos vivían casi al día para poder enviar casi todo el dinero posible a su país, ya que es más difícil el rastreo. Parte de este dinero también servía para dar sustento a la familia de los miembros que fueron detenidos, para ganarse así su fidelidad.









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