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25/04/2007 - Sara Morales Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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El CIEMAT comenzará a desmantelar sus instalaciones radiactivas próximamente para llevarlas a Córdoba
El Cabril, Córdoba, será el próximo destino de estas instalaciones radiactivas que tantos quebraderos de cabeza han causado a los vecinos de la zona.

Tras numerosas manifestaciones y protestas vecinales, por fin el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) del Ministerior de Educación y Ciencia comenzará a desmantelar sus instalaciones radiactivas.

Según fuentes del centro, la retirada comenzará ahora en primavera, y se tiene pensado trasladar los residuos de baja y media radiactividad al centro de El Cabril, en Córdoba. “En 2009 quedará culminado el desmantelamiento y la rehabilitación de los terrenos”, ha afirmado Jose Luis Díaz, director de seguridad y mejora del CIEMAT. Y es que durante muchos años los residentes en el distrito han luchado por ver lejos de sus barrios las influencias de estas instalaciones. En el número anterior de este periódico se ponía de manifiesto la preocupación de los vecinos de Valdezarza por el crecimiento de casos de cáncer en su barrio, debido al parecer a la radiactividad desprendida por este centro.

El desmantelamiento
La retirada de este centro se debe, según relatan fuentes del mismo, al hecho ocurrido en noviembre de 1970, cuando por consecuencia de la rotura de una tubería el líquido radiactivo llegó al alcantarillado de Madrid y a las aguas del río Manzanares, por lo que quedó contaminado. Desde 1986 se han estado preparando las operaciones para proceder a su desmantelamiento. Por ello, los residuos de alta radiactividad se devolvieron a Estados Unidos (propietario de ellos), produciéndose el último envío en 2004, por lo que en el CIEMAT “no se almacenan residuos de alta actividad desde entonces”, dijo Díaz. Los más de 80 técnicos que trabajan en el programa de limpieza de estas instalaciones han realizado más de 60 sondeos para determinar el alcance de la radiactividad, y se ha detectado que la contaminación se sitúa entre dos y tres metros y medio de la superficie, ya que “la tierra sirve de pantalla”. Además, el propio centro dispone de un centenar de monitores para vigilar el entorno y el edificio del reactor nuclear. “No ha habido ninguna alarma desde que se instalaron, no existe riesgo de radiactividad”, indicó Díaz.

Los vecinos
Estas afirmacines chocan directamente con la opinión de los vecinos que afirman que los daños y perjuicios sufridos por esta instalación han ido en aumento. Según afirman, el aire que respiran está contaminado, y “no es casual” que las inmediaciones de la Dehesa de la Villa y el barrio de Valdezarza sean los lugares donde más casos de cáncer hay en la capital. Mientras tanto, el director de seguridad y mejora de estas instalaciones asegura que, según un estudio epidemiológico, la tasa de cáncer en el centro es la misma que en el resto de España, y que “es imposible que haya inducción en los vecinos”. Ante tan dispares conclusiones se creó el Plan Integrado para la Mejora de las Instalaciones (Pimic), una iniciativa que busca la descontaminación radiactiva de los edificios y terrenos posiblemente afectados. El equipo de Gobierno ha permanecido, todo este tiempo, muy pendiente de que se cumplieran todas las garantías del plan. Ahora ya no será necesario, pues el CIEMAT cambia de casa.

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