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16/01/2007 - Jorge Bustos Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Los niños pusieron en práctica la máxima de ‘aprender jugando’ en la Escuela Infantil de Navidad
Durante las vacaciones de Navidad, muchos padres se enfrentan al problema de encontrar para sus hijos una forma de ocio educativa y amena al mismo tiempo, mientras ellos trabajan. La Escuela Infantil de Navidad es una iniciativa de la Junta Municipal que viene a cubrir ese hueco, ofreciendo un servicio a las familias que ha permitido mejorar las habilidades de los chavales sin dejar por ello de entretenerles con divertidas actividades.

Cuando llegan las fiestas de Navidad, muchas familias se encuentran con el problema de tener que mantener a los niños ocupados en actividades productivas durante las vacaciones mientras los padres trabajan. En previsión de esta contingencia, la Junta Municipal dispuso la apertura de la Escuela Infantil de Navidad 2006-2007, cuyo término arroja un balance muy positivo para las familias que han participado, tan necesitadas de políticas de conciliación familiar.

Condiciones y objetivos
El lugar elegido para acoger la escuela fue el CEIP Martínez Montañés, en la calle Hacienda de Pavones, entre el 26 de diciembre y el 5 de enero, en horario de 9.00 a 15.00 horas -con posibilidad de jornada ampliada desde las 8.00 hasta las 16.30 horas, con desayuno y almuerzo- y con 45 plazas (una cantidad insuficiente a juicio de la oposición del PSOE). Cualquier padre o madre residente en el distrito o trabajador en él podía inscribir a sus hijos de entre 3 y 12 años; finalmente, han sido 50 los participantes, por un importe total de la actividad de 30 euros. El objetivo: ofrecer un marco de actividad lúdica en el tiempo libre vacacional, diferenciada de la propiamente escolar.

Educar jugando
En el colegio se habilitaron espacios ad hoc para desarrollar el programa de actividades. La sala de psicomotricidad se empleó para hacer juegos, tener momentos tranquilos con los niños y proyectar películas infantiles. La biblioteca acogió la actividad de los cuentacuentos y los ensayos de las obras de teatro. El comedor, por último, se convirtió en un espacio multifuncional donde se llevaron a cabo la mayor parte de los talleres, al propio tiempo que sirvió de escenario para las representaciones y las actividades de grupo.

Otros objetivos generales de esta iniciativa, además de ofrecer a los padres alternativas de ocio constructivas para sus hijos, apuntan directamente a la mejora educativa de los más pequeños: conocer y desarrollar técnicas para las diversas formas de expresión (verbal, gestual, plástica, dinámica...); adquirir la autonomía necesaria para satisfacer las propias necesidades y resolver tareas, comprendiendo y respetando las exigencias de la vida en grupo y asumiendo responsabilidades; fomentar la práctica deportiva como medio de aprovechamiento del ocio y de desarrollo personal; mejorar las posibilidades motrices con actividades que exigen cierta precisión; aprender el respeto al medio ambiente; aficionarse a la lectura; y, por último, adoptar medidas básicas de seguridad y utilizar correctamente los espacios y materiales.

Sin embargo, ejercitar todas estas habilidades no tiene por qué resultar arduo o aburrido. Los chavales se lo pasaron en grande: entre otras actividades, prepararon un mural sobre el sistema solar, participaron en unas olimpiadas infantiles, realizaron una visita interactiva a Cosmocaixa, crearon su propio cuento y disfrutaron de una gran gymkana como colofón.

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