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15/01/2008 - Marta González Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Vecinos de las calles Brujas, Laponia y Atenas siguen pidiendo una solución al ruido de la M-40
“Es un ruido constante, como un zumbido, que se agudiza cuando pasan camiones de gran cilindrada”, explican los vecinos de Moratalaz.

El avance de las estructuras viarias o la protección de la calidad de vida de los vecinos. Este es el debate que se lleva planteando desde hace más de cuatro años en torno a la ampliación de la M-40. Ya en el año 2003, cuando se planteó la ampliación de esta vía, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) señaló que “las obras tendrán un alto coste medioambiental”, advirtiendo de que “se incrementará de forma alarmante la contaminación acústica y atmosférica”. En aquel momento los vecinos de Moratalaz se movilizaron y salieron a la calle con pancartas en las que se pedían pantallas acústicas para la zona de pisos nuevos que daba a la M-40. Un tramo que se extiende desde el nudo de O´Donell hasta el Polideportivo de Moratalaz, en el que están inlcuidas las calle Brujas, Laponia, Atenas, Doctor García Tapia y Luis de Hoyos Sáinz, entre otras. Por su parte, la FRAVM remitió a Fomento una propuesta que consistía en soterrar la M-40 en cinco tramos anexos a zonas residenciales donde, además, podría ampliarse el espacio para dotaciones. Moratalaz se en-contraría en el tramo I, que comprendería algo más de un kilómetro. Esta contaminación acústica también afecta a los distritos de San Blas, Vicálvaro y Puente y Villa de Vallecas.

Contaminación acústica
En 2003 la concejalía de Medio Ambiente y Servicios al Ciudadano realizó un estudio ambiental. “Se realizó una medición fija durante más de 120 horas en ocho puntos”, comentan desde la Asociación de Vecinos Avance, y “se demostró que se sobrepasaban los límites acústicos aunque no en todas las zonas. En la calle Brujas 20, no se superan estos niveles porque tienen delante un pequeño parque que hace de barrera”. Los vecinos aseguran que el ruido que tienen que soportar todos los días “es constante, parecido a un zumbido, que se agudiza cuando pasan camiones de gran cilindrada”. Además, señalan que sus viviendas se encuentran “a tan sólo 15 metros de la autopista, y después de más de cuatro años todavía no hemos conseguido que nos pongan algo para amortiguar de alguna forma este ruido”.

Por otra parte todos los partidos se comprometieron, antes de las elecciones de mayo, a poner fin a este problema. Gallardón señaló en su programa que “se instará al Gobierno de la nación, como titular y responsable de la M-40, para que contemple y ejecute todas las medidas para reducir el ruido, como los apantallamientos acústicos o el soterramiento de tramos”. De momento, los vecinos siguen esperando.   

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