inicio
 Líder en Prensa local de Madrid |  Sábado, 23 de septiembre de 2017
Recordarme   Entrar
    Lo olvidé   |   Registrarse
04/05/2010 - Pablo Sagastibelza Preparar para imprimir   Bookmark and Share
Votar:  
Resultado: 0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos   0 votos
Ver además...
Los pobres también celebran a D. Quijote
Navarra
Sugerencias para el verano
Continental Airlines. Nunca mais
La crispación no es de sentido común
Una nueva era
El sentido de la Navidad
Gaspi y la Catedral de Córdoba
Alcorcón en llamas
Un recorrido por la historia a través de las joyas
Semana Santa en Madrid
Periodo electoral: una tortura que no cesa
Malasaña en llamas
¿Dueños de la vida y de la muerte?
Las hienas y los hombres
Un país de ricos
La muerte
Yo soy sietemesino
Heridas abiertas
Cerrar el periódico, apagar la televisión
Una radiografía
Milongas mediáticas
La lupa de los medios
El Aguafiestas
Balance olímpico más bien negativo
Discursos cerrados
Ruptura UPN-PP
Navidades, a pesar de todo
Lo que nos espera
El ‘Pulgarcito’ de América en observación
La caza en el S.XXI
El Gran Circo ZP
Adversus Javier Marías
Cavernícolas en democracia
El avispero centroamericano
Alarmismo inmoderado
Las góticas
Lo más evidente
La cumbre de Copenhague
Discursos vacíos
Dolor de amistad
Desastre y mentira socialista
¿Cooperantes insolidarios?
Anna Karénina: el realismo del amor
Igualdad sólo cuando interesa
Por salud hablemos de otra cosa
¿Vecinos con problemas?
Un año más...
Contrastes del siglo XXI
La Responsabilidad Social Empresarial, ¿maquillaje o realidad?
Elegancia en vertical
¿Dónde están los sindicatos?
Pablo Sagastibelza

En realidad, poco me importa lo que hagan o dejen de hacer estos señores, y vaya por delante que su tarea en pro de la dignificación del trabajo me parece encomiable (con todos los matices que deben perfilar esta afirmación), pero es lamentable que ni se les vea ni se les oiga en el panorama desolador de la economía española. A lo largo de muchos años se han labrado la imagen -falsa- de ser los únicos que defendían a los empleados, en el sentido más amplio del término. Y ahora, ¿dón-de se han metido cuando -lo nunca visto- la tasa de paro supera el veinte por ciento de la población activa?

Lo más probable es que estén agarrados de sus partes por los presupuestos generales y las subvenciones pendientes de adjudicar. El Gobierno de este país -y da igual que sea de izquierdas o derechas…, aunque claramente en este caso es de izquierdas- ha mentido repetidas veces a lo largo de los dos últimos años en todo lo que se refiere a materias económicas, por ceñirnos a un campo evidente. En vez de tomar medidas fuertes, como otros países occidentales, optó por esconder la cabeza bajo el ala, echar la culpa a los Estados Unidos y a los bancos, después a la oposición por alarmista, y ahora… a nadie.

Ahora basta con prometer por enésima vez que las cosas ya no pueden ir peor, y mantener a los sindicatos -tan aficionados a salir a la calle en momentos similares con otros gobernantes- bien atados a la silla de la prebenda. Es patético que toda una ministra de Economía se limite a asegurar que no llegaremos a los cinco millones de parados -¡faltaba más!- y que, como gran medida ante los últimos datos tremendos del mes de abril, se anuncie un recorte del gasto público de la escalofriante cifra de 16 millones de euros. Mucho más asombroso es que el propio presidente sólo afirme que en los próximos trimestres la tasa de desempleo irá moderándose. Sr. ZP tenga en cuenta que lleva diciendo lo mismo dos años y que peor no se puede estar; más le vale que esa curva ascendente se modere porque esto ya no hay quien lo aguante: más de un millón de hogares con todos sus miembros sin empleo, la mayor tasa de paro de la UE, la más elevada desde 1997, 2.000 parados al día y rozando con la yema de los dedos los cinco millones, cuando en su momento los cuatro parecía el no va más, etc., etc.

Y a todo esto, los sindicatos callados y bien callados.

psagasti@nueve.org
 

© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic