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05/09/2013 - Juan Julián Elola Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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El hijo del obrero a la Universidad

“La calidad del sistema educativo de una nación será uno de los determinantes principales -quizás el principal- de su éxito durante el próximo siglo y más allá de él”. Howard Gardner, Premio Príncipe de Asturias 2011.

Recortar las becas y subir las tasas universitarias tienen como objetivo limitar el acceso a la Universidad a estudiantes con pocos recursos. Volver a poner más dificultades para estudiar a quienes no forman parte de la élite, un retroceso en la igualdad de oportunidades. Lo último ha sido fijar el límite del 6,5 de nota media para acceder a una beca. Un alumno que pueda pagárselo seguirá con asignaturas suspensas; un alumno sin posibilidades no podrá pagar su matrícula aún con todas aprobadas y una media de 6´45, lo que en muchas carreras representa todo un éxito.

FAES (la fundación que preside Aznar) lleva tiempo reclamando que los alumnos con pocos recursos económicos sean excluidos de la Universidad salvo que sus resultados sean especialmente brillantes, ligado a su propuesta de subir el precio de las matrículas universitarias hasta el precio real de los estudios: la Administración cubría un 80% del coste total de una carrera, lo que ha bajado con la última subida tan importante en las matrículas.

Dentro de la estrategia de hacer creer a las clases medias que hay una legión de vagos aprovechándose de sus impuestos, les llegó el turno a los estudiantes. Una periodista llegó a decir que las alumnas utilizaban las becas para “ponerse tetas”. Pero incluso con una beca, estudiar no es, ni mucho menos, gratis. Un joven que no tiene ingresos hasta muy tarde, y solo la compra de libros para un curso universitario puede suponer varios miles de euros, lo que constituye un impedimento para muchas familias. Hay que añadir los gastos “personales” del estudiante.

Las becas deben ser una ayuda para los alumnos que podrían terminar una carrera universitaria pero no tienen dinero para ello. Jóvenes que, de no recibirla, dejarán los estudios. En los 80, la política de ampliación de becas y bajada de matrículas implantada por Felipe González, logró la generación con más universitarios de nuestra historia. Muchos hijos de trabajadores pudimos terminar una carrera becados. Seguramente no sacamos un 6,5 de media en todos los cursos, pero es probable que no hubiéramos podido seguir si no es por esa ayuda económica. Hoy trabajamos como profesionales de distintas ramas.

La dirección a seguir debería facilitar que quien pueda estudiar lo consiga, sin límites por falta de recursos familiares. Y la excelencia hay que lograrla posteriormente, evitando la fuga de cerebros que se produce por falta de inversión pública en investigación. Eso sí mejoraría notablemente nuestras universidades.

Como en otros aspectos, en educación la derecha gobernante ha aprovechado el contexto de recortes presupuestarios para meter la tijera en aquello que forma parte de sus objetivos a conquistar. Derechos laborales, convenios colectivos, educación y sanidad han sido las áreas más intensamente afectadas por los recortes. Que no te engañen, no es la crisis, es ideología.

http://elola.blogia.com
@JJElola









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