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16/10/2009 - Víctor Vázquez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Víctor Vázquez

 

Honduras. El esperpento continúa demostrando lo fuera de la realidad en que viven los políticos con esos mundos que se inventan y pretenden soberanos. Los dos golpistas (Micheletti y Zelaya) no se ponen de acuerdo ni para hablar. Qué esperábamos de dos cuyos actos sólo postulan al dictador que llevan dentro: Micheletti con un golpe a la vieja usanza y Zelaya con el perpetuarse de nueva moda llegando por lo legal y cambiando la legalidad que le ha aupado para sentarse en la poltrona ad infinitum.

A todo esto, el grueso de los hondureños mantiene una lucidez ajena a los impresentables que tienen como gobernantes y por eso no ha derivado el país aún en una pura guerra civil. Una mayoría quiere elecciones y tiene claro que no le gustaría el continuismo de ninguno de los dos elementos en cuestión. ¿Serán democráticas y no dirigidas las elecciones previstas para el 29 de noviembre? Mientras: Estado de sitio con lo que eso supone de dinamitar la libertad de expresión, de reunión, de libre circulación, detenidos sin derechos; para levantarlo de boquilla unos días después aunque en la práctica todo siga igual. A qué les suena.

Parecen los gobernantes de estos lares cortados por el mismo patrón: en Argentina, los Kirschner, llevan al paredón a los medios ahora no afines: Clarín, y se lucran de manera indecente. En Honduras, se volatilizó Radio Globo y el Canal 36. Ellos no van contra la libertad de expresión y de prensa, simplemente meten mordaza “a quienes incitan al odio y a la violencia”; resumiendo: los que no les bailan los excesos. Por lo mismo rechazan la vuelta de embajadores de países críticos, como España, o los espían -Chávez- a micro metido en las letrinas de las embajadas. ¿Podrá solucionarse desde la comunidad internacional con Brasil de punta de lanza, o no interesa ni molestarse de tan pobres que son?

Termino con una maldad por aquello de dejar bien afilado el lápiz. ¿Se han despistado clonando a Rouco Varela bajo el nombre de Lluís Matinez Sistach, Cardenal de Barcelona, mientras les robaban en el Valle de los Caídos el Lignum Crucis? Pelirrojo de unos treinta años, dicen… Quizá un clon de Erik, el belga, hoy reconvertido. Y la historia se repite, la historia siempre en bucle: los políticos siguen de mercenarios, la Jerarquía calla cuando más debería gritar y los poetas se mueren cuando tendrían que ser inmortales: Diego Jesús, Muñoz Rojas. Gallardón, cuatro años después de la puntilla monegasca, continúa a verlas venir con una corazonada que derivó en gatillazo; y ahora resulta que Samaranch ya lo había dejado caer. Los piratas capturan atuneros en vez del oro de las Indias. La literatura se pierde: de La isla del tesoro a Los piratas del Caribe (Deep & Richards) para terminar atracando al pescadero: “que sumum que tun”. Y al pobre Lorca que ahora sí, que ahora no, que si lo sacan o lo dejan donde está y donde quiere la familia que esté, siendo consciente del nuevo paseíllo indigno que intentarán los rojos de postal en un mostrar sus huesos como si de un relicario pagano se tratara, como el icono principal de una Memoria Histórica ajena a su verdadera realidad de icono poético.

 

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