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17/02/2010 - Víctor Núñez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Las bondades de la crisis
Víctor Núñez

Sé que me voy a granjear la enemistad de muchos. Sé que lo que voy a escribir va a cabrear, incluso, a los cuatro ‘amiguetes’ y allegados que siguen fielmente mis columnas, pero uno no puede renunciar a decir lo que piensa y a ver ciertas bondades en esta jodida crisis. Más allá de esas teorías relacionadas con el management de que la crisis es una oportunidad, afirmación que puede ser cierta; y solidarizándome, por supuesto, con los millones de parados que estaban viviendo un auténtico drama; la resaca de la crisis ha dejado al descubierto ciertas verdades que bien miradas no dejan de ser positivas. Si algo puede tener de positivo es que a muchos chorizos, robaperas, doblaesquinas, escaqueados, o jetas se les ha acabado el chollo. ¿Cuánta gente semi-analfabeta se ha forrado durante estos años de ladrillazo y tentetieso? ¿Cuánto mangante ha hinchado su buchaca a base de recalificaciones, licitaciones y demás berenjenales inmobiliarios? Por no hablar del despilfarro en comilonas, cócteles, y demás fiestorros malgastados por empresas y administraciones públicas. En estos años pasados de vino y rosas todo valía y el más tonto te hacía relojes. He conocido a muchos empresarios sin escrúpulos, a mucho empleado caradura, beneficios carentes de sentido en mucha cuenta de resultados y a mucho holgazán vivir del  cuento en esta España de charanga y pandereta. Ahora toca apretarse el cinturón y ha llegado la hora de la gente seria y profesional. En este nuevo contexto el mundo empresarial tiene que afinar al máximo sus presupuestos y agudizar el ingenio. Sólo las empresas que administren profesionalmente su relación con clientes, proveedores y empleados, que persigan la excelencia, que no descuiden su responsabilidad social y que inviertan en formación y en innovación saldrán bien paradas y fortalecidas de la crisis. Durante estos años muchos han vivido como aquel rey de la fábula al que sus aduladores hicieron creer que iba impecablemente vestido cuando realmente estaba en pelota picada. La farsa ha terminado, la champion league fue una quimera y ahora toca luchar por la permanencia. Si la crisis consigue acabar con unos cuantos sinvergüenzas y sirve para que una sociedad sobredimensionada recobre el rumbo de la cordura podremos hacer bueno el dicho de que no hay mal que por bien no venga. 

Periodista
www.desmanagement.wordpress.com

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