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18/03/2016 - Juan Luis Posadas Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Más sobre Rajoy

Hace unos días, el querido director de este periódico, ilustre periodista e historiador, me remitió la carta de un lector ofendido por mi artículo “Váyase, señor Rajoy, va-ya-se”. El amable lector, a quien le agradezco el sobreesfuerzo ocular de leer un artículo sin faltas de ortografía, protestaba en su carta contra mi falta de respeto a un señor que, dice él, es “presidente de todos los españoles, incluido yo mismo”. Yo entiendo que haya personas que ya no estén para mucho lirismo ni para entender artículos con dosis de sarcasmo. Los que hemos leído a Juvenal, autor romano de hace unos diecinueve siglos, consideramos el tono y el fondo de mi artículo bastante suave. ¡Podría decir cosas tan fuertes de Rajoy si quisiera ser Juvenal! Pero no, he callado más que escrito, y me guardo mis impresiones sobre su carencia de impulso político, sus formas antidemocráticas de gobernar el PP, sus sandeces como que “de los aeropuertos deben salir aviones” (dicho por él ayer en una charleta de las suyas ante micrófonos de radio), y sus “no tenía ni idea” de lo que pasaba en Valencia con el blanqueo institucionalizado de un partido que, creo, preside él mismo. Sí, señor lector, en este caso del PP, el señor Rajoy es el presidente de todos los militantes, incluido Usted. En mi caso, perdone que disienta. El señor Rajoy NO es mi presidente. Dejó de ser mi presidente el día 20 de Diciembre. Desde ese día es el presidente EN FUNCIONES. No me representa. Y gobierna mal, sin querer someterse al Congreso, que SÍ me representa. En estos momentos, el Señor Rajoy es un enemigo del pueblo, pues no quiere rendir cuentas ante sus representantes electos, que son los diputados de la Nación (la única que reconozco, que es la Nación Española). Por otra parte, el cargo que ostenta este Señor es el de “presidente del gobierno”. Un cargo que nombra el Rey a propuesta del Congreso. En el fondo, es un “primer ministro”. El único cargo que representa a todos los españoles, incluidos a los republicanos, es el de Rey de España, o como yo le llamo, el Rey “nuestro Señor”. Una persona investida de la más alta magistratura del Estado a la vez por el consenso de la Nación expresado en el apoyo muy mayoritario a la Constitución de 1978, por la votación de las Cortes Generales, y por la tradición representada por más de 500 años de Monarquía en España, y por más de 300 de Dinastía Borbónica (pero siguiendo una línea ininterrumpida con las Dinastías precedentes reinantes en España y, antes, en Castilla y Aragón).  Así que, querido lector y otros que opinen que me sobrepasé en mi crítica a Rajoy: lean ustedes mis críticas a Manuela Carmena o Pablo Iglesias. Sepan que no me caso tampoco ni con Pedro Sánchez (llevo 30 años penando por el PSOE), ni siquiera con Albert Rivera, a quien apoyo con absoluta reserva. Solo me caso con mi libertad. Y esa, señor lector, no está en venta, ni siquiera en alquiler.









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