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05/07/2012 - Juan Julián Elola Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Menos becas, menos oportunidades

Época de matrículas universitarias. Este curso veremos una drástica reducción en el número de becas,  y en la cantidad de dinero asignado a cada una. En paralelo las tasas universitarias van a experimentar una subida sin precedentes en la historia democrática de nuestro país. El resultado será que, en la situación actual y con las cifras de paro que sufrimos, muchas familias tendrán problemas para poder mandar a su hijo o hija a la Universidad. No es un tema menor que afecta a poca gente, es una realidad que supone que algunos jóvenes que podrían haber cursado una carrera se vean frenados en sus intenciones.

Para aumentar lo peligroso de la reducción, se complican las condiciones para acceder a la beca. Ya no tienen prácticamente nada que ver con la situación económica de la familia. Ahora mismo, incluso estudiantes cuyos padres cobren 10.000 euros brutos al mes pueden recibir una beca, lo que desliga la concesión de una subvención por parte del Estado de la necesidad que la familia puede tener de ese dinero. Una familia con esos ingresos que reciba una beca lo tomará como una simple propinilla, como un ingreso menor dentro de sus rentas. Y sin embargo está siendo retirada a otros estudiantes que tal vez dependan de ese dinero para poder continuar sus estudios.

Si lo que se pretende es recompensar con dinero a los alumnos con mejores notas, eso no son becas. Podemos llamarlos Premios a la Excelencia o Concesiones a los mejores Expedientes Académicos. Certámenes que, por cierto, existen a distintos niveles y para distintos cursos, y que sí que son, lógicamente, independientes de los ingresos familiares. Pero no son becas. Las becas son para otra cosa. Se trata de un mecanismo de igualdad de oportunidades para que nadie, teniendo una cierta capacidad como estudiante, se vea obligado a renunciar a la posibilidad de estudiar por motivos estrictamente económicos. No es lo mismo que un premio especial, o que una prueba de excelencia.

Las becas, como tales, deben  destinarse a los que no pueden pagarse los estudios, o tienen dificultades y les cuesta mucho hacer ese desembolso. Estoy de acuerdo en que tienen que tener una cierta dependencia de los resultados académicos ¿cómo no? Siempre la han tenido. Claro que no puede ser dar becas a quien no tiene intención o trazas de ir a terminar la carrera. Pero la gratuidad de las matrículas y una ayuda para los gastos en libros o en desplazamientos (gastos enormes, por otro lado) deben servir para favorecer a los estudiantes cuya situación económica familiar puede poner en peligro su carrera universitaria. Son un método para que aquellos que tienen capacidad puedan acceder y terminar una carrera.

No deberían tener las becas ese vínculo tan directo con los resultados académicos al tiempo que se desligan de los ingresos de la familia. Se hace, argumentan, para defender las clases medias. De acuerdo. Las becas, como medidas de apoyo, deben proteger a las clases medias. Pero las clases medias están muy por debajo de esos niveles de ingresos. Conozco muchos chicos que han podido terminar su carrera gracias a las becas, aunque hayan tenido unos resultados más mediocres o hayan incluso tardado algo más de los establecido en los programas oficiales. En la actualidad muchos de ellos ejercen como magníficos profesionales.









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