inicio
 Líder en Prensa local de Madrid |  Jueves, 22 de febrero de 2018
Recordarme   Entrar
    Lo olvidé   |   Registrarse
11/10/2012 - Juan Luis Sánchez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
Votar:  
Resultado: 0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos   0 votos
Mi anécdota con un banco (de los buenos)

Ya sabéis que le tengo mucho cariño a los bancos, que nos alimentan con sus inversiones, pero como todos sabemos, también tienen ‘sus cosas’. Por eso, entiendo que algunas personas hayan podido enfadarse en mayor o menor medida tras algún desencuentro. Cualquiera le dice a uno al que le hayan colado bonos preferentes que el gobierno acaba de crear el Banco Malo. ¡Pues será tremendo teniendo en cuenta lo que hacen los supuestamente buenos!

El caso es que hace muy poco cogí los cuatro euros que tengo como ahorros y los ingresé en otra entidad, una que al menos me promete que no me cobrarán comisiones por ejemplo por tener tarjeta para el cajero (automático), todo un lujazo, teniendo en cuenta que sin ella no podría sacar un duro, pues los dos cajeros (humanos) de la oficina me decían que no podían darme dinero, que lo sacara yo mismo de la máquina. Un par de meses después de que empezaran a decirme eso, ya no había dos cajeros (humanos) sino sólo uno.

Transferí mi dinero por internet, así que no he podido comprobar si el cajero superviviente sigue ahí. Cuando acabé, me desentendí del asunto, y me puse a escribir desvaríos para este blog. A los 10 minutos sonó el teléfono.

—Te llaman de tu banco.

Resulta que alguien de la entidad de la que había sacado los dineros me quería suplicar que por favor los dejara allí, que me ofrecería inversiones estupendas que harían morirse de envidia al mismísimo Rockefeller. Le contesté que me estaba pensando seriamente invertir en preferentes pero que de momento le concedieran la libertad provisional a mi pasta.

Lo que más miedo me dio fue que ellos en teoría no tenían por qué tener mi número de la redacción, ni siquiera sabrían dónde trabajo de no ser por la nómina que llega mensualmente. En fin, quiero pensar que en realidad son apasionados de la información madrileña y siguen con fidelidad EL DISTRITO, y por eso me tienen tan situado.

Pero lo más sorprendente de todo es lo que me dijo alguien muy cercano cuando le expliqué lo ocurrido.

—¡He tenido hoy una llamada del banco! ¡Me he sentido como Gordon Gecko!

Se lo conté con todo lujo de detalles. Me contestó que eso no era nada, que un día también recibió una llamada de su banco en el trabajo.

—Verá usted, es que quiero que nos mande inmediatamente las tarjetas de crédito. Ni se le ocurra quedárselas.

Se quedó estupefacta. No podía explicarse a qué venía que le hubieran dicho eso. A los cinco minutos le llamó el presidente de la Empresa a su despacho. Quería explicarle que estaba despedida. Se ve que no fue la primera en enterarse.

j-lsanchez@estrenos21.com









Enviar
Normas de uso
- Esta es la opinión de los usuarios, no de El Distrito.

- Los comentarios contrarios a las leyes españolas, injuriantes o difamatorios serán eliminados, así como aquellos que consideremos que estén fuera del tema o contengan publicidad.

- "Aviso al moderador". Si considera que algún comentario incumple la normativa, le agradecemos nos lo comunique por esta opción para nuestra valoración.
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic