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16/11/2012 - Juan Luis Sánchez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Qué asco le tengo a Aaron Sorkin

El que más o el que menos habrá visto alguna vez un telediario de nuestras cadenas. Abren con un macabro asesinato, lo más sangriento posible, que ocupa la mayor parte del tiempo en antena (ya se encargará después otro programa de la casa de darle un pastón al descuartizador de turno o a sus familiares para que den más detalles). A continuación el gobierno argumenta que sus medidas son mano de santo para la crisis mientras que la oposición las califica como disparate, cuando ellos mismos han hecho o harán lo mismo si llegan al poder. Promocionan el supuesto estreno cinematográfico del año, producido por la misma cadena. Luego ponen una noticia picantona y los deportes se reducen a lo que dice el entrenador del Madrid y el del Barça, y como mucho, añaden a Rafa Nadal o a Fernando Alonso si han ganado algo.

Por eso he llorado de alegría hace poco en el sofá de mi casa. Quizás esto sólo lo entiendan los otros locos que hayan estudiado periodismo, y en bastante medida los que hayan seguido los medios de comunicación desde hace años. Pero el condenado comienzo de The Newsroom, lo nuevo del desgraciado de Aaron Sorkin (qué envidia das), es el maldito mejor arranque de una serie de la historia.

El protagonista, Will (Jeff Daniels), presentador de un importante informativo de una gran cadena, acude a un acto en la universidad con otros dos ponentes y un moderador.

Una jovencísima estudiante pregunta:

—¿Pueden decirme por qué América es el mejor país del mundo?
Aunque los otros dos cronistas contestan, Will intenta irse por las ramas. Pero el organizador del encuentro insiste varias veces, hasta que Will estalla. “No es el mejor país del mundo, profesor. Ésa es mi respuesta”. La cara de indignación del periodista es todo un poema. Si quieren escuchar la verdad, se van a enterar.

—Tú, por si acaso un día accidentalmente te pasas por una cabina de votación, hay algunas cosas que deberías saber, y una de ellas es que no hay ninguna prueba que apoye la afirmación de que somos el mejor país del mundo. Somos los séptimos en alfabetización, vigesimoséptimos en matemáticas, vigesimosegundos en ciencia, el 49 en esperanza de vida, el 178 en mortalidad infantil, terceros en ingresos familiares medios...
Sólo lideramos el mundo en cosas como gastos en defensa, donde gastamos más que los siguientes 26 países juntos, 25 de los cuales son aliados. Tras esto, Will deja entrever al hombre que sin duda fue una vez, idealista y comprometido. “Claro que solíamos serlo. Defendíamos lo que estaba bien. Luchábamos por razones éticas. Aprobamos y derogamos leyes por razones éticas. Hicimos la guerra contra la pobreza, no contra gente pobre”, etc.

Pero lo más interesante es el remate final:
—Fuimos capaces de ser todas esas cosas y hacer todas esas cosas porque estábamos informados. Por grandes hombres, hombres que eran reverenciados. El primer paso para arreglar cualquier problema es reconocer que hay un problema. América ya no es el mejor país del mundo.

Caray, vaya declaración de principios. Mis felicitaciones, señor Sorkin. Para ser el séptimo país del mundo en alfabetización no se os da del todo mal escribir series. Y sí, tenéis mucha más libertad que muchos otros países para poder decir verdades como puños en televisión.

j-lsanchez@estrenos21.com
juanluissanchez.blogspot.com









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