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06/09/2012 - Juan Julián Elola Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Rutina

Se puede decir de mí que soy previsible. Sí, en el mes de septiembre tenía intención de dedicarme a comentar la vuelta a la rutina, tras la ruptura que suponen la vacaciones para quienes las tenemos, y para quienes no las han disfrutado, al menos tras saborear este tiempo. Porque, aunque para ellos durante el verano  todo parece igual, en realidad nada es como durante el resto del año. Decir, como siempre, que volvemos un poco más morenos y menos cansados, pero con un poco menos de dinero (aquellos afortunados que hemos podido capear el temporal hasta hoy, al menos)  Hasta podría aceptar el calificativo de predecible si no fuera porque durante este veranos hemos visto en los medios de comunicación exactamente lo de siempre. Aunque pueda parecer mucho más obvio que lo que yo iba a decir en esta columna, durante los meses de julio y agosto se suceden en los telediarios “noticias” que se centran en que hace calor, mucho calor. Y  se ven aderezadas por los comentarios de algunos señores que muestran su acaloramiento luciendo una estupenda camiseta de tirantes, y las explicaciones de algunas damas que no paran de agitar con ganas el abanico contra su rostro mientras nos hablan. Y la observación de la reportera (suele ser mujer) del gusto que da cuando le llega el aire. Se repiten los reportajes en playas, que realmente aportan muy poco o casi nada. Incluso tengo la impresión en ocasiones de que nos cuelan los mismos que el año pasado, que tampoco hacemos demasiado caso de sus contenidos durante este tiempo de relax.

Y no estoy refiriéndome a las emisiones de relleno de las parrillas de televisión. Se trata de muchos minutos que debían dedicarse a información y noticias, mutados a programas de corazón. Supongo que forma parte de la necesidad de relajación, pero es que resulta pesado por repetido año tras año. Ya hace días que informan, una vez  más, lo caro y lo difícil que resulta la vuelta al cole. En este curso con la novedad de la subida del IVA, que para material escolar, al haber perdido la mayoría su calificativo de esencial, sumarán casi un 15% al precio de la equipación necesaria.

El resultado es que, tras haber intentado comentar la vuelta a la rutina después del paréntesis que suponen las vacaciones estivales, al final descubro que los veranos son tan rutinarios como el resto del año. La diferencia es que la rutina no es la misma, y al no seguirla más que unas pocas semanas cada vez, nos parece algo distinto. Este verano, eso sí, teníamos un ojo en la chica (o el chico) de la toalla de al lado y el otro en la prima de riesgo. Situación novedosa, sin duda, cuando hasta ahora ni siquiera sabíamos que era eso. Y lo curioso es que ha ido mejor cuando Rajoy ha estado de vacaciones.

El único cambio importante entre estos días y el resto ocurre en nosotros. Es que en verano tenemos más ganas de hacer cosas, nos notamos menos cansados y nos quejamos menos (excepto de “la caló”). A lo mejor lo que deberíamos hacer es exportar ese bienestar al resto del año, y poner más de nuestra parte para disfrutar de las otras estaciones, que también tienen su parte positiva.









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