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04/10/2013 - Juan Julián Elola Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Aunque hasta octubre de 2011 los gastos salariales en nuestro país seguían incrementándose, de forma muy ligera los últimos dos años, desde 2012 los salarios españoles están cayendo. Los costes laborales para los empresarios resultan cada vez menores, y al amparo de la crisis se producen no solo reducciones de plantilla (despidos), sino recortes en los sueldos y en los complementos que cobran los trabajadores. Y no me refiero a la bajada en los costes laborales como consecuencia del aumento de los despidos. Estoy hablando del coste laboral medio por empleado, es decir, de los sueldos que cobramos quienes seguimos trabajando.

Si ha sido así durante la época en que España ha mantenido un crecimiento bajo, ahora que estamos en recesión, que parece que va a durar, es de esperar que los sueldos disminuyan más. Pese a la evidencia, los dirigentes europeos insisten en que es necesaria una bajada de salarios en nuestro país, pero sin exponer medidas paralelas que se deberían tomar para que esa reducción (contraproducente) fuera realmente efectiva sobre la situación económica.

En contraste, los beneficios empresariales están aumentando. Desde finales de 2012, por primera vez en nuestro país, están por encima de los gastos salariales. Pero lejos de la reinversión de esos beneficios, o de un ajuste de los precios finales de los productos (aumento de la productividad) los gastos en incentivos a los directivos y repartos de dividendos entre los inversores devoran ese incremento, lo que implica que cada vez hay unos pocos que ganan más, y muchos que ganan menos. Se está produciendo una transferencia de dinero de las clases medias a la alta, con tendencia a crear puestos de trabajo de baja calidad y con poco valor añadido.

Según un informe reciente de The Economist, en España el trabajador con el sueldo más bajo de la empresa tiene que trabajar más de 20 días para ganar lo mismo que gana un director general de esa misma empresa en una hora. Valores similares solo se ven en Rusia, Ucrania o Rumania, mientras que en los países nórdicos (Noruega, Islandia, Suecia, Dinamarca) el trabajador peor pagado de la empresa gana en menos de 5 días lo que el director general en una hora.

Como resultado, contra lo que auguraban los liberales a ultranza, como Esperanza Aguirre, la competitividad de las empresas españolas no ha mejorado. Se debe fundamentalmente a que la bajada de sueldos en esta situación de disminución de ingresos de las empresas no ha servido para mejorar los precios, sino para mantener o incrementar los beneficios empresariales, lo que ocasiona que menos trabajadores tengan que producir más, pero a la vez que se incrementan otros gastos de la empresa, por lo que no repercute en cifras de productividad mejores.

Los directores generales mejor pagados en Europa son los de España e Italia, y en nuestro país se agrava con esa exagerada diferencia respecto a los trabajadores peor pagados. Puede ser un factor a tener en cuenta a la hora de planificar nuestra economía.

http://elola.blogia.com
@JJElola









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