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08/02/2013 - Juan Luis Sánchez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Spike don't speak

Me encantaban las primeras pelis de Spike Lee, especialmente, las de macarrillas callejeros. Pero a veces se le va un poco la pinza al hombre, sobre todo cuando se mete con Clint Eastwood, al que en los tiempos de Bird acusó de hacer una película con un 90 por ciento de negros siendo ‘blanquito’. Por aquel entonces, el tío Clint se defendió argumentando que nadie más había podido o había querido rodar esa historia, ni siquiera Spike, que estaba inmerso en otros proyectos.

Años después, el afroamericano le echó en cara a Clint lo contrario, no haber incluido ni un solo negro en dos películas –Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima– que iban sobre la II Guerra Mundial, donde combatieron muchos 'hermanos'. Pero, ¿en qué quedamos? ¿Debe rodar a negros tito Clint o no? El pequeño detalle de que el segundo film fuera precisamente un sentido alegato antirracista no pareció importarle mucho a Spike.

Cuentan que Eastwood estaba preocupadísimo cuando iba a rodar Invictus, por lo que fuera a decir Spike. “Igual es buena idea convertir a Nelson Mandela en un blanco”, llegó a decir Harry el sucio en The Guardian. Ahora, Spike está más desencadenado que Django. El realizador anda poniendo a caldo a Quentin Tarantino por utilizar reiteradamente la palabra ‘nigger’, término despectivo para referirse a los negros, que se usaba por desgracia a menudo en la época en la que transcurre Django desencadenado, un western sureño estilo Sergio Leone, donde precisamente el amo de la plantación racista (Leonardo DiCaprio) es el villano, y el negro (Jamie Foxx) es el héroe. Se nota que Spike no ha visto la peli, de hecho se quedó en el tráiler, y por lo que cuenta no lo debió entender muy bien. Tampoco debe haber asistido a ninguna proyección de Lincoln, donde se usa tanto el vocablo que va a alucinar.

¿Qué le pasa a Spike?
No me parece normal que a Spike le haya entrado de repente la neura de descalificar un western de Tarantino. Por eso he elaborado mi propia friqui-teoría (nadie me hará caso pero yo la mantengo). Creo que lo que le ocurre realmente a Spike es que está celoso. En concreto, le fastidia que el autor de Pulp Fiction le haya sacado todos estos años mucho partido a Samuel L. Jackson, antaño uno de sus actores fetiches. Siempre me ha resultado extraño que el actor interviniera en casi todas las primeras películas de Spike –Aulas turbulentas, Haz lo que debas, Cuanto más, mejor y Fiebre salvaje–, pero después éste no le ha reclutado en 20 años, hasta que le ha fichado para que le torture Josh Brolin, en el remake de Oldboy, que precisamente acaba de rodar. ¿Qué ocurrió? ¿Tuvieron una fuerte discusión?

Más que una relación profesional, Spike parece mantener con Samuel L. Jackson un vínculo similar al que tendría con una ex novia, tipo 'amor-odio'. Con la falsa polémica que ha creado acusando de racista a Django desencadenado, Spike podría hacerle daño al intérprete, que estos días anda mosca porque quería una candidatura al Oscar al mejor secundario por el film del oeste, y ya se sabe que tiene pocas posibilidades en estos premios cualquier película sobre la que asome cualquier mínima sospecha de racismo.









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