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La Audiencia Nacional retoma el juicio contra los presuntos islamistas

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La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional retomará hoy el juicio contra cinco presuntos miembros de una célula islamista argelina próxima al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) que intentó comprar material explosivo, como ‘mercurio rojo’, con el supuesto objetivo de atentar contra el edificio de El Corte Inglés de la calle Princesa, en Madrid.

El juicio debería haber comenzado el pasado día 4, pero fue aplazado después de que uno de los acusados, Salim Zerbouti, que se encontraba en busca y captura, se presentara a la vista oral por sorpresa y sin abogado. La Sala decidió enviar a prisión al procesado para garantizar que acudía a la siguiente sesión, ya que no pudo demostrar ningún domicilio fijo.
 
Zerbouti fue declarado en rebeldía después de que dejara de presentarse a las comparecencias periódicas que tenía marcadas en un juzgado de Alicante. Nada más comenzar la vista, la presidenta del tribunal, Angela Murillo, le preguntó cómo sabía que tenía que acudir a juicio si no se le había notificado la citación y el acusado explicó que lo sabía por sus "compañeros".
 
La fiscal Blanca Rodríguez atribuye a los cinco supuestos islamistas ,Said Bouchema, Khaled Bakel, Lyes Sihamida, Salim Zerbouti y Soufiane Sadji, el delito de colaboración con organización terrorista, por el que solicita siete años de prisión para cada uno. Además, imputa al presunto cerebro, Bouchema, el delito de receptación, por el que le pide un año más.
 
También atribuye a Sihamida los delitos de falsificación en documento oficial (un año y seis meses) y de tenencia de útiles para la falsificación (ocho años), delito que imputa igualmente a Sadji. Los cinco fueron detenidos por agentes de la Guardia Civil el 23 de noviembre de 2005 en Alicante, junto a otros argelinos que finalmente no se sentarán en el banquillo.
 
Según el escrito de conclusiones provisionales de la representante del Ministerio Público, la célula intentó hacerse con el material explosivo a través de una persona, identificada en la causa como ‘testigo protegido A-1’, quien reveló que uno de los procesados le comunicó sus intenciones de hacer un "trabajo" en el Corte Inglés de Princesa, en Madrid.
 
La célula fue creada por Said Bouchema en Alicante, donde se instaló en 1999 después de haber residido en Italia y Francia y en otras localidades españolas, y siete años después de abandonar Argelia, coincidiendo con la ilegalización del partido Frente Islámico de Salvación (FIS), del que era "simpatizante".
 
Hachís a cambio de Goma 2
Bakel contactó en diciembre de 2004 con una persona, que aparece en la causa como testigo protegido A-1 y que vivía en Granada. El procesado le dijo que podía facilitarle hachís si a cambio le conseguía goma 2 o armas. En una reunión posterior, Bakel le dijo que ya "tenía 100 kilos de explosivos", pero que necesitaban más porque "iban a hacer un ‘trabajo’ en el Corte Inglés de Princesa en Madrid".
 
A partir de ese momento, se produjeron una serie de conversaciones y al menos cinco reuniones con el objetivo de negociar el pago del explosivo, que la célula pretendía hacer en metálico, con armas de fuego o con hachís. En uno de estos encuentros participaron además dos individuos de etnia gitana.
 
Según la Fiscalía, todas estas reuniones tenían como único fin hacerse con el explosivo, que ‘A-1’ iba a conseguir a través de dos personas en Granada, identificadas como ‘Tito’ y ‘Emilio’, que tenían relación con el entorno de canteras ubicadas en la zona. Sihamida llegó a decirle al mediador que si "se portaba bien" no le iban a faltar "trabajos con ellos" y Bakel le concretó que el precio podría se de dos kilos de hachís por cada kilo de explosivo.
 
Mercurio Rojo
Sin embargo, no consiguieron llegar a un acuerdo con los intermediarios de Granada, por lo que los miembros del grupo iniciaron nuevos contactos y exploraron la posibilidad de obtener un material denominado ‘mercurio rojo’, supuestamente apto para la fabricación de ‘bombas sucias’.
 
Uno de los procesados llegó a pedir a un ciudadano argelino residente en Dinamarca, identificado como ‘Mustapaha’, que le buscara la sustancia que usan "los de la barba", que podría pagarse en Argelia a un precio de 100.000 euros por tres gramos.
 
Tras la desarticulación de la célula, en el registro del domicilio del presunto líder, los agentes encontraron multitud de artículos de electrónica, telefonía, perfumería y joyería, cuya propiedad no se pudo acreditar. Entre ellos, había 142 relojes, seis ordenadores portátiles, 14 cámaras de fotos, 22 gafas de sol, 17 tarjetas de teléfono y un módulo reprográfico XEROX. También se le ocupó abundante ma
terial de naturaleza yihadista y recibos de envíos de dinero a tres internos en diferentes cárceles.
 
Además, en el domicilio que compartían Lyes y Soufiane, la Guardia Civil encontró una máquina lectora de tarjetas magnéticas y un ordenador portátil con programas informáticos para la duplicación de tarjetas magnéticas
 

 

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