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08/04/2013 - Jesús Ángel @El_Distrito Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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La batalla de Gembloux 1578
La batalla de Gembloux 1578
La batalla de Gembloux 1578
La batalla de Gembloux 1578
La batalla de Gembloux 1578
La batalla de Gembloux 1578
La batalla de Gembloux 1578
La batalla de Gembloux 1578
La batalla de Gembloux: Don Juan aniquila a los herejes holandeses
La batalla de Gembloux tuvo lugar entre el ejército reclutado por los Estados Generales de los Países Bajos y las tropas españolas en el marco de la Guerra de los Ochenta Años.

Antecedentes de la batalla de Gembloux,1578

Don Juan tras la firma del Edicto Perpetuo hizo partir las tropas destacadas en Flandes según lo dispuesto en el tratado, debía ser reconocido como gobernador de Flandes en nombre de Felipe II. Siguiendo su costumbre, comenzó Guillermo de Orange alias “El Taciturno” a extender rumores y publicar pasquines en los que afirmaba que don Juan no cumplía el tratado, que las tropas españolas estaban escondidas en las cercanías de Flandes, que iba a establecer la Inquisición, etc.
Cuando los tercios salieron, don Juan, viéndose solo y desprotegido y temiendo que los Estados de Orange intentaran eliminarlo, se encerró en la fortaleza de Namur. Por su parte los Estados sabiendo que don Juan había dirigido una carta a los soldados españoles que se fueron a Italia pidiéndoles el regresaran para seguir luchando, lo declararon enemigo de la patria. Era 17 de diciembre de 1577.Don Juan pensaba que para terminar con las diferentes facciones debía asestar un golpe duro a los Estados Generales quienes, a su vez, pensaban eliminar a don Juan por la fuerza de las armas.
Felipe II aceptó, por fin, que los soldados volvieran a Flandes y ordenó al marqués de Ayamonte, gobernador de Milán reuniera el ejército español y lo enviara a los Países Bajos Además, obtenía del monarca que Farnersio viniera a Flandes como su estrecho colaborador, ambos habían combatido juntos en Lepanto y se tenían mutuo afecto.
El 25 de enero 1578 don Juan lanzaba, desde Namur, una proclama diciendo que él y sus tropas no estaban en los Países Bajos para dominarlos sino protegerlos, restablecer la autoridad real y la religión católica. Las tropas de los Estados habían ya abandonado Bruselas con intención de apoderarse de Namur.
El ejercito de los rebeldes contaba con muchos más hombres -25.000 frente a 17.000-, el de don Juan estaba formado por soldados seleccionados y curtidos en múltiples batallas. Además, a su frente se encontraban varios de los generales más temidos de Europa: Mondragón, Toledo, Farnesio, Mansfeld, Martinengo, Bernardino de Mendoza, Octavio Gonzaga...y todos ellos bajo el mando del vencedor de los moriscos y del turco. El resultado era inevitable, <<pues rara vez que sucedió que tan pocos, y a tan poca costa, en tran breve tiempo derramasen tanta sangre y diesen fin a la batalla>>.
El ejército de los Estados  era muy  vulnerable por su retaguardia por dar la espalda al grueso de la caballería a las órdenes de Egmont. La caballería italiana y española que iban tras sus pasos cuando llegaron a un tiro de mosquete de esta le atacaron por los costados. Don Juan presentó desde lejos la brillante acometida de la caballería. El enemigo quedó maltrecho y desarticulado en este primer choque.
La caballería continuó sus enérgicas cargas cada vez más cerca de Gembloux a medida que el enemigo seguía replegándose. Entretanto apareció la infantería española. Llegaba algo fatigada del paso acelerado que traía pero enseguida se lanzó a la lucha “con tal empeño que acabaron de desbaratar al enemigo que solo pensaba en huir”.
En poco tiempo se dice que aniquilaron a más de 9000 soldados tomando cuatro estandartes y casi todas las banderas. Los rebeldes corrieron hasta las puertas de Gembloux. Sólo se salvaron los que consiguieron esconderse en la ciudad o los que huían “ a uña de caballo” y que no pararon hasta llegar a Bruselas; por eso a este encuentro se llamó “Batalla de las espuelas”.
Tras esta fulgurante victoria don Juan quedó unos días junto a Gembloux mientras reagrupaba sus tropas. Su idea era seguir hasta Bruselas y tomarlas. Por cierto que Guillermo el Taciturno, ante esta posibilidad, abandonó la capital, donde estaba instalado desde unos meses y se fue con su corte a Amberes.
El efecto más importante fue minar la confianza de los Estados Generales en sus posibilidades para hacer frente a España y que un año más tarde llevaría a la ruptura de la unión de las diferentes provincias, acordada en la pacificación de Gante, y a que varias de ellas aceptasen de nuevo la soberanía española.
Fuentes:Los Tercios de Flandes y Recuerdos españoles en Flandes

 

Comentarios: 1
Fina dijo el 01/03/2016 a las 20:31h.
Magnífico texto .   Avisar al moderador








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