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14/04/2013 - Jesús Ángel @El_Distrito Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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La batalla de Nördlingen
La batalla de Nördlingen
La batalla de Nördlingen:Los Tercios acaban con el mito de los ejércitos suecos.
La batalla de Nördlingen fue una batalla decisiva de la guerra de los Treinta Años donde Suecia dejó de ser una potencia militar

Antecedentes de la batalla de Nördlingen

La ofensiva sueca, dirigida por el rey Gustavo II Adolfo, fue rápida y en pocos años se adueñaron de todo el norte de Alemania, aseguraron la línea del Oder manteniendo a raya a polacos y lituanos y descendieron por el valle del Elba hasta la misma Baviera, corazón de la Alemania católica.A Felipe IV, que los suecos enredasen por el Báltico le era indiferente. Otra cosa es que se plantasen en el mismo lago Constanza, donde operaba una escuadrilla española, a un paso de los puertos alpinos y del llamado Camino Español, una ruta que iba de Holanda al Milanesado y por la que el rey trasegaba tropas, dineros y mercancías.

En 1632 los suecos ocuparon Múnich mientras las tropas imperiales cedían en todos los frentes. Felipe IV encargó a su hermano, el cardenal-infante Fernando de Austria, que armase un ejército en Milán formado por tercios viejos, soldados españoles con experiencia, para que cruzase los Alpes y fuese liberando las plazas fuertes tomadas por los rebeldes. La columna iría recogiendo todos los regimientos españoles que se encontrase por el camino.

Camino a Nördlingen

A finales del verano de 1634, tras franquear los Alpes y el valle del Danubio, el ejército imperial, compuesto ya por 20.000 infantes, 10.000 jinetes y más de 30 cañones, se topó con la ciudad imperial de Nördlingen, en el norte de Baviera. Dentro se había hecho fuerte un grupo de unos 5.000 luteranos que esperaba la llegada del ejército sueco. Cuando se disponía a sitiar Nördlingen, le informaron de que los suecos ya estaban allí. A toda prisa, Fernando abandonó la ciudad y buscó un emplazamiento adecuado para una batalla de auténtico exterminio. Suecos y españoles, dos pueblos a los que la geografía había colocado en extremos opuestos de Europa, se iban a enfrentar por la hegemonía de Europa.

El general sueco, Horn despreciaba a los españoles, a los que calificaba de "desarrapados soldados" de un imperio en decadencia. Lo suyo es que hubiese entrado en Nördlingen con sus tropas de refresco y, al abrigo de sus murallas, plantara cara al español. Pero no: cegado por las fáciles victorias que había cosechado frente a los ejércitos del emperador, fue directo al encuentro con los españoles.

Además de prejuicioso y precipitado, Horn no calculó bien cuántos enemigos tenía delante. Mal informado por sus espías, creyó que la hueste imperial
no pasaba de 5.000.

Comienza la batalla de Nördlingen

Los primeros combates se desarrollaron en torno a una colina que dominaba el campo de batalla llamada Albuch en el que tropas imperiales habían establecido una fuerte posición. Los suecos que eran unidades de muy buena calidad y famosos por su ataque combinado de infantería y caballería intentaron tomarla durante todo el 6 de Septiembre y consiguiéndolo al caer la noche tras duros combates en los que destacaron las tropas italianas por un bando y los formidables soldados suecos por el otro. Puesto que esta era una posición dominante enseguida ambos ejércitos se dieron cuenta de que era la clave de la batalla y a la mañana siguiente las tropas imperiales se propusieron recuperarlo. Para tal misión se destinó una fuerza en cuya primera fila se situaron dos regimientos de alemanes y el efectivo Tercio italiano de Toralto mientras que en segunda línea se hallaba el formidable Tercio español de Idiáquez.
Ante el comienzo del avance imperial, los suecos lanzaron un gran carga de caballería que hizo huir a todos los alemanes de primera línea, pero el Tercio de Toralto aguantó y consiguió reternerlos hasta que llegó la caballería para contrarrestar la carga. El contraataque sueco fue detenido en seco. Ante esto los suecos lanzaron una nueva carga con lo mejor de su caballería pesada, el Regimiento de élite Amarillo, pero nuevamente el Tercio de Toralto aguantó escudándose en sus picas y rechazó el ataque. Con la moral alta llegó por fin el turno delTercio de Idiáquez que compuesto por los mejores soldados del mundo iniciaron un ataque combinado de salvas y picas que no tuvo rival. Eran prácticamente imparable y a las 7 de la mañana ya se había hecho con la preciada cima de la colina causando además numerosas bajas entre los suecos que intentaron volver a atacar para recuperar la colina y que nuevamente se llevaron un serio correctivo de los veteranos españoles. La táctica de los españoles era clara, sus mosqueteros disparaban por turnos, siendo más efectivos ya que los suecos disparaban tres filas a la vez, y cuando hacían eso los españoles se agachaban de forma sincronizada y esquivaban gran parte de los disparos.
 
A partir de entonces, lo suecos comenzaron a lanzar ataques sin parar a la colina y todos eran rechazados por los Tercios Españoles que eventualmente se veían reforzados por cargas de la cabellería. En total 15 ataques rechazaron sin apenas sufrir bajas de consideración y mermando y sobre todo agotando al enemigo. Tras estos 15 ataques y con los protestantes ya extenuados, los Tercios Españoles pasaron al ataque.Los suecos y sajones comenzaron a ceder terreno rápidamente y pronto aquello se convirtió en una desbandada. El propio general sueco, Gustaf Horn, fue capturado y los restos del ejército sueco se replegaron en dirección a Heilbronn.
 
 
Quedaba probado que la formación militar española por excelencia, el tercio, cuando estaba integrado en su mayoría por profesionales españoles y algunas compañías italianas, todavía era imbatible para las nuevas formaciones ideadas por Mauricio de Nassau  y el fallecido rey de Suecia
 
Suecia dejó de ser con esta derrota una potencia militar, puesto que la mayor parte de su ejército había sido derrotado y el mito de invencibilidad de sus soldados había quedado en entredicho.
Comentarios: 1
Eduardo penagos dijo el 27/03/2016 a las 17:21h.
Vivan los tercios españoles nunca vencidos en batalla; los verdaderos descendientes de hércules en la Europa del siglo XVI, que pena que han sido olvidados por la historia moderna.    Avisar al moderador








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