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07/07/2009 - Marina Osuna Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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El Foso de Monos, uno de los últimos resquicios de la Casa de Fieras de El Retiro.
La Casa de Fieras de El Retiro

El foso de monos es uno de los pocos recuerdos de la Casa de Fieras que aún se conservan en El Retiro. Aunque no se trata del primer zoológico de la capital, los madrileños recuerdan con cariño y nostalgia las visitas a este rincón del parque que en su día habitaron elefantes, monos, hienas, osos y hasta celebridades de Hollywood, como los camellos de Lawrence de Arabia. Fue Fernando VII quien decidió ubicar en el lado noroeste del Retiro el primitivo zoológico madrileño que en 1770 había inaugurado Carlos III junto al Jardín Botánico. De esta época son las jaulas y el edificio conocido como Leonera, en cuya parte inferior se alojaban varios felinos (panteras, leones, hienas y chacales). Los huéspedes del piso de arriba eran, sin embargo, bastante más ilustres, los monarcas y sus invitados. Y es que, inicialmente, el uso y disfrute de este zoo era un privilegio exclusivo de la familia real. También durante estos años los osos ocuparon la conocida como Montaña Artificial. Sería la reina Isabel II la que continuaría con la ampliación de la Casa de Fieras y su derrocamiento supuso la apertura oficial de esta al público. Comienza entonces una época de cambios y singularidades, sobre todo, bajo la gestión de Luis Cavana, que le dotó de un cierto aire circense sacando a los animales de sus jaulas e, incluso organizando luchas entre ellos por toda España. Uno de los ejemplares más famosos de esta época, aún en el recuerdo de los madrileños, es la elefante Pizarro, que protagonizó una simpática anécdota el día que se escapó y salió a dar un paseo por la calle Alcalá, tras haberse bebido varias botellas de vino a su paso por las casetas de feria. La elefanta, terminó su recorrido en una panadería, dando buena cuenta de las existencias. En 1920 la Casa de Fieras volvía a manos del Ayuntamiento de Madrid y permaneció en su ubicación actual hasta 1972, cuando todas las especies se trasladaron a la Casa de Campo.

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