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06/03/2008 - Marina Osuna Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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El edificio fue declarado Monumento Histórico-Artístico en el año 1948.
La Casa de las Siete Chimeneas

Entre la calle Infantas y la Plaza del Rey se alza uno de los pocos ejemplos de arquitectura civil del siglo XVI que quedan en Madrid. Se trata de la conocida popularmente como Casa de las Siete Chimeneas. Una antiquísima finca de campo, sede actual del Ministerio de Cultura. El edificio, fue proyectado y construido entre 1574 y 1577 por el arquitecto Antonio Sillero para Pedro de Ledesma, secretario de Antonio Pérez (a su vez secretario de Felipe II). Poco tiempo después, en 1583, la casa fue adquirida por el comerciante genovés Baltasar Cattaneo que 3 años más tarde, mandó al arquitecto Andrea de Lurano realizar la primera ampliación del inmueble, resultando un caserón de planta rectangular, de dos alturas y un tejado rematado por siete chimeneas. De aquí le viene su nombre. Aunque es difícil conocer con exactitud lo que aconteció en el edificio, lo cierto es que en torno al mismo surgieron una serie de leyendas cuya autenticidad resulta imposible comprobar. Hay quien dice que cada chimenea representa a uno de los siete pecados capitales, otros sostienen que en ella vivió recluida una hija ilegítima de Felipe II, pero de todas las habladurías, la más misteriosa es la que sitúa en el edificio la presencia de un ánima. El fantasma en cuestión correspondería a la figura de la hija de uno de los ojeadores de caza del Rey que falleció pocas semanas después de enviudar y cuyo espectro -según los rumores- se paseaba por el tejado del edificio. Ya en el siglo XIX, el Banco de Castilla se hizo con el inmueble, pero eran necesarias algunas reformas. Y he aquí la sorpresa. Cuando los obreros alcanzaron los sótanos -dicen- descubrieron un esqueleto humano y varias monedas de oro del siglo XVI. ¿A quién pertenecían? Nada se sabe, pero sin duda fue el detonante de un mito que continúa vivo en pleno centro de Madrid.

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