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07/02/2008 - Marina Osuna Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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La casa del Ratoncito Pérez

Según la tradición, cuando a un niño se le cae un diente lo coloca debajo de la almohada mientras duerme y el Ratoncito Pérez se lo cambia por un regalo. Lo que no todo el mundo sabe es que el entrañable ratoncito tenía su casa en el número 8 de la calle Arenal. En concreto, en el sótano de la antigua pastelería Carlos Prats, hoy galería comercial, dentro de una caja de galletas y tras un enorme montículo de queso Gruyère. Pese al paso de los años, los que se acerquen hasta este rincón de la capital comprobarán que aún queda algún rastro del entrañable roedor, y es que en el interior de la galería comercial se encuentra una figura de metal elaborada a imagen y semejanza de este personaje de ficción tan cercano a los niños. Ataviado de sombrero de paja, chaquetilla, bufanda, pantalones, cartera a la espalda, zapatos y unas características gafas con las que observaba desde un pequeño saliente de una farola -dentro de las galerías-, el roedor se presenta serio ante el visitante. Junto a él, una placa de bronce rinde homenaje al personaje y al autor que lo creó. La historia del nacimiento del ratón se remonta a 1894 (aproximadamente), cuando la Reina Regente, María Cristina le pidió al Padre Luis Coloma (jesuita y miembro de la Real Academia desde 1908) que escribiera un cuento para su hijo, el futuro Rey Alfonso XIII. El niño, a los 8 años, perdió uno de sus dientes de leche. Muy mimado y consentido, este hecho le preocupó sobremanera, y para darle un giro fantasioso a la “tragedia” del Infante, Coloma se inventó un cuento de 13 páginas protagonizado por el rey Bubi, que era como la Reina María Cristina llamaba a su hijo. El resto del relato es de sobra conocido por todos. Y aunque la actual morada del ratón se desconoce, no hay que alarmarse porque seguirá aprovechando el sueño de los niños para cambiar sus dientes por regalos.

 

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