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10/11/2008 - Marina Osuna Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Ejemplo de ‘casa a la malicia’ con las ventanas a diferentes alturas, en la calle del Conde.
Las 'Casas a la Malicia'

En mayo de 1561, el Concejo madrileño recibe una Cédula Real en la que se le comunica el inminente traslado de la Corte a la Villa. A diferencia de Toledo, ésta carecía de suficientes mesones y posadas. Un verdadero problema teniendo en cuenta la multitud de personas que formaban la Corte. En consecuencia, tras muchas deliberaciones, el entonces monarca Felipe II, promulgó un edicto que asegurase hospedaje a todos ellos. Así, todas las casas de Madrid que tuviesen más de una planta, estaban obligadas a cederle una a la Corte. Se trataba de la famosa Regalía de Aposento que empujó a los madrileños a agudizar su picaresca a base de trampas y estratagemas con el fin de burlarla. Muchos comenzaron a construir casas de una sola planta, pero otros, sin embargo, se las ingeniaron para levantar las conocidas como ‘casas a la malicia’. Un tipo de vivienda que a simple vista parecía disponer de una única planta, pese a contar con más. Los trucos o artimañas de las que se valían para conseguir ese efecto eran muy diversos. Uno de ellos, el más recurrente, consistía en colocar las ventanas a diferentes alturas. A veces, también, se añadían buhardillas o se construían plantas intermedias que no podían ser consideradas como tales y, en otras ocasiones, se optaba por edificar bajo la planta principal. Cualquier cosa con tal de que desde la calle, se apreciase una planta única, y estar así exentos de cumplir con una ley que consideraban abusiva. Con los años, este tipo de vivienda fue desapareciendo de la Villa, pero se calcula que llegaron a construirse hasta 1.000. El Museo de la Ciudad, ubicado en la calle Príncipe de Vergara 140 conserva maquetas de estas viviendas, pero también pueden verse a tamaño real en algunos rincones de Madrid como las calles del Toro y del Conde, dos ejemplos vivos de la picaresca madrileña.

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