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28/03/2007 - Verónica González Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Los ruidos y la música de un gimnasio acaban con la paciencia de los vecinos de su entorno
El aislamiento del local no se ha realizado correctamente y los vecinos tienen que soportar la música de las clases de aerobic o spinning, los gritos de aliento de los monitores y el ruido de las pesas al tocar el suelo. Han denunciado la sitaución ante la Junta Municipal.

Vivir sobre un gimnasio no parece, en principio, que lleve aparejado ningún inconveniente. Sin embargo, no tienen la misma opinión los vecinos de los números 52 y 54 de General Díaz Porlier o los residentes del número 56 de Ortega y Gasset.

Bajo sus casas, lleva varios años abierto un gimnasio que además ofrece actividades deportivas hasta las 12 de la noche. El aislamiento del local no se ha realizado correctamente y los vecinos tienen que soportar la música de las clases de aerobic o spinning, los gritos de aliento de los monitores y el ruido de las pesas al tocar el suelo.

Las conversaciones y el enfrentamiento entre los residentes y los propietarios del gimnasio se han prolongado durante estos cinco años, sin embargo, las molestias continúan a pesar de que en el local se han llevado a cabo obras de reforma. Obras que también se realizaban en plena madrugada para desespero de los vecinos.

En varias ocasiones, ha sido necesaria incluso la intervención de la Policía pero la medición acústica en los domicilios afectados es muy difícil ya que no se trata de ruidos prolongados, sino puntuales.

Los vecinos han denunciado la situación ante la Junta Municipal quien ha asumido el papel de mediador para buscar entre todos una solución al problema. Algo que no parece difícil y que requiere buena voluntad por parte de todos. De momento, ya se han iniciado las conversaciones y se están estudiando las licencias del local para determinar exactamente qué condiciones debe cumplir la actividad deportiva del gimnasio.

Problemas de este tipo, impensables hace años, empiezan a surgir con la ampliación de los horarios de estos centros y su adaptación a las nuevas necesidades de los usuarios. El siguiente paso, por tanto, será la adecuación de estos locales a la legislación vigente contra ruidos que ya afecta a los bares de copas o discotecas.

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