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28/01/2016 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Inicios en la Casa de la Juventud.
La Ventilla acoge una nueva corrala social
Se ubica detrás de las cuatro torres de la Castellana

La Compañía de Jesús ha inaugurado en Madrid la 'Casa San Ignacio', una ‘corrala’ social de 1.800 metros cuadrados en las inmediaciones de la zona financiera de las Cuatro Torres de la Castellana, en el barrio de La Ventilla, un lugar con muchas carencias sociales y alto porcentaje de inmigración en la que los religiosos trabajan desde los años 20 del pasado siglo.

La casa, según explicó su director durante la presentación de la iniciativa este miércoles, el jesuita Higinio Pi, responde a una doble filosofía que está sintetizada en su nombre. Como casa “sitúa” y “orienta” a las personas que llaman a su puerta, y supone un lugar de “acogida y apertura”; y el nombre del santo alude a su pertenencia a la compañía de Jesús, formada por entidades “que trabajan por la justicia”. Por ello, “el espacio genera oportunidades para personas a las que la sociedad no se las da en sus dinámicas normales”, subrayó Pi.

La ‘corrala’ da cabida a las oficinas donde se gestionan todas las instituciones y a una treintena de trabajadores de entidades sociales de la compañía y está estructurada en tres áreas de trabajo: menores y familia; laboral y espacio de crecimiento personal y espiritual.

Además, también se trabaja en formación, voluntariado, participación local y trabajo en red. Todo ello se desarrolla, principalmente, a través de un concepto compartido de numerosos espacios comunes.

Casa de la juventud

Uno de los proyectos principales responde a las necesidades de integración social e intercultural de los chavales del barrio y consiste en una Casa de la Juventud, que se complementa con otras líneas de formación y apoyo escolar a los más jóvenes.

Se trata de una apuesta de los jesuitas para mejorar el futuro de La Ventilla, según explicaron los responsables de la casa, donde el fracaso escolar está por encima del 60%.

Siguiendo esa filosofía, la casa no busca resultados “numéricos”, sino “sociales”, ya que consideran que ya ha habido “éxito” con la atención de una sola persona, como es el caso de una joven de El Pozo, procedente de una familia de siete hermanas cuyo padre murió en la cárcel y su madre, drogadicta, les abandonó. Según subrayó Pi, el “acompañamiento” de las personas más vulnerables es la clave de ese éxito.

Las instalaciones también acogen el ‘Espacio Geranios’, un centro de 'co-working', con salas comunes para aprovechar las sinergias y proyectos de autoempleo de personas en situación de vulnerabilidad que quieran lanzar un proyecto de emprendimiento. La finalidad es ayudar y buscar la manera de que ningún emprendedor se quede sin una oportunidad por falta de dinero.

El enfoque social de Casa San Ignacio también se ha tenido en cuenta en la reforma del edificio, llevada a cabo durante dos años por la empresa de inserción Amoverse, de reformas y mantenimiento. Esta entidad procura la formación de desempleados y les asegura un trabajo, como ha sido el caso con la veintena de trabajadores que se han implicado en la reforma.

En cuanto a la financiación, los responsables del centro explicaron a la prensa que se realiza a través de obras sociales de entidades financieras, donaciones particulares, fondos públicos y europeos, aunque también buscan otras formas de autofinanciación, como la cesión de espacios a otras entidades que quieran celebrar eventos y reuniones en la casa.

En definitiva, la Casa San Ignacio es el punto de encuentro para decenas de niños del barrio que tienen un lugar donde ir al salir del colegio mientras sus madres trabajan como empleadas del hogar; jóvenes desempleados y inmigrantes del barrio que se forman para encontrar trabajo, voluntarios, mujeres de La Ventilla que acuden a clases de sevillanas y zumba, adolescentes que practican brake dance o cualquier persona que busque silencio y tranquildad en su oratorio. Pero también es un espacio abierto “a todo Madrid”, concluyó Pi.









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