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11/03/2008 - Alberto Barberá Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Fachada del Polideportivo Municipal de Orcasitas.
Practicar deporte es cada vez más difícil en Orcasitas

Hay que practicar deporte. El ejercicio físico es fundamental para una vida saludable y una mente despejada. Los polideportivos fueron inventados para este propósito: una herramienta util y práctica al servicio del ciudadano y que presupone un buen mantenimiento por parte de los órganos competentes. Según los vecinos de Orcasitas, pocos son los principios que se cumplen de este supuesto objetivo. Por ello, el pasado 5 de  febrero, alrededor de 200 personas decidieron manifestarse  frente al polideportivo municipal.

En diciembre de 2006, el Ayun-tamiento de Madrid junto con la Comunidad invirtieron en un terreno de 9.335 metros cuadrados, 9,2 millones de euros para la creación del Polideportivo Jesús Rollán, una gran apuesta con un pretendido futuro próspero. Sin embargo, un año después, los hechos hacen creer que la ilusión se pasa rápido y que los propósitos a veces se los lleva el viento: cortes continuos de agua desde hace tres meses que llevan a llenar el depósito con bidones previa ducha, ventanas que pasan de vestir con cristales a hacerlo con cartones, extintores caducados o extintores invisibles, la celebración de cursillos de natación para niños en horario escolar, aguas sucias y frías, ausencia de socorristas los fines de semana, falta de enchufes para las máquinas de gimnasia y un largo etcétera.

También el Polideportivo de Orcasitas sufre carencias: unos vestuarios sin puerta y la ausencia de un botiquín decente (un cliente del centro hace unos días, tras hacerse un corte, fue “curado” con un algodón y un celofán) son algunos de los problemas que sufren los usuarios de este centro.

Campo de fútbol de Orcasitas
Según los vecinos aquí no acaba la retahíla de preocupaciones con respecto a las instalaciones de la zona. Una semana antes de las elecciones a la Comunidad, frente a 500 adultos, 300 niños y diversos medios de comunicación, el actual gerente del IVIMA (el Instituto de Vivienda de Madrid es propietario del campo) y la entonces viceconsejera de Economía, se comprometieron a la instalación de césped artificial. Nada más lejos de la realidad actual. Recientemente se han habilitado rampas y arreglado los vestuarios pero lo que los vecinos no quieren es un campo de fútbol que conserve su tierra árida, tuberías de gas sin pasamuros y con riesgo de explosión de gas por corrosión o cámaras de aire sin ventilación.

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