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08/05/2008 - Elisabet Martínez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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En imagen, un grupo de toxicómanos a plena luz del día.
Los vecinos indignados ante el nuevo punto de venta y consumo de drogas
La Asociación de Vecinos Barrio Zofío denuncia que la labor llevada a cabo por el Centro de Atención al Drogodependiente (CAD) resulta insuficiente.

Desde hace unos días, la intranquilidad se ha instalado de nuevo en las vidas de los vecinos que conviven en las calles Teniente Compaired, Isabelita y Gabriel de Usera. Y es que, con el aumento de la temperatura y ahora que los días son más largos, han vuelto a proliferar en las aceras los grupos de drogodependientes que, según los vecinos, afean las calles y asustan a los viandantes con el consumo y el trapicheo de sustancias ilegales.

La ONG Candil, desaparecida
La Asociación de Vecinos Barrio  Zofío se hace eco de las quejas que discurren a su alrededor y nos explica cómo este problema persiste desde  hace más de tres años. Hasta no hace mucho, la ONG  Candil servía de apoyo a los dependientes que acudían a ella, facilitándoles algo más que un poco de metadona; una encomiable labor de integración social que se ha visto reducida a unas puertas cerradas por falta de apoyo. Las subvenciones desaparecieron y los recursos resultaban cada vez más escasos. Ante esta pasividad por parte de la Administración, la asociación vecinal siente que los Servicios Sociales  dieron de lado a esta parte de la sociedad, que hoy se tambalea de unas zonas a otras en busca de un hueco en el que acomodarse. 

Una zona comercial
En este sentido, Zofío advierte que el principal inconveniente es la zona en la que se asientan los toxicómanos. Es la máxima preocupación de los vecinos por tratarse de una zona comercial en la que se ubican pequeñas y medianas tiendas de alimentación. 

“La suciedad, el mal olor, las imágenes desagradables de desperdicios esparcidos en las aceras, sumado a los contenedores de reciclaje de cartones, que al amanecer aparecen cubriendo a estos ocupas improvisados, nos suscitan una mezcla de intimidación, remordimiento y pena”, según nos explicaba uno de los vecinos de la zona. Y es que, a pesar de lo desagradable que  resulta encontrarse con una persona haciendo sus necesidades frente a un comercio, los vecinos defienden que no han sufrido ni robos ni  agresiones, y que en ese sentido no han provocado, hasta el momento, muchos altercados. “Un problema al que hay que buscarle solución, puesto que cerrar los ojos sirve tan solo para sumergirlo”, según advierten las asociaciones vecinales de la zona.

Un CAD a sólo unos minutos
Tan sólo a unos pasos caminando se encuentra el Centro de Atención al Drogodependiente (CAD) de Usera, que atiende también a los distritos de Villaverde, Carabanchel, Arganzuela y Latina. Hasta el momento, según cuentan los vecinos, a él sólo acuden personas para recibir su dosis diaria de metadona.

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