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31/03/2008 - Marina Osuna Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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La vivienda permaneció varios días acordonada.
Asesina a su propio hijo asestándole una puñalada en la espalda
Los facultativos del Samur desplazados hasta el lugar de los hechos, no pudieron hacer nada por salvar la vida de la víctima, que se encontraba tendido en el suelo de una de las habitaciones rodeado de un charco de sangre.

Aparentemente normales, buena gente y conocidos por todos en el Casco Histórico de Vicálvaro. Así definen los vecinos a la familia que el pasado 24 de marzo protagonizó uno de los sucesos más sobrecogedores de los que se recuerdan en el distrito. En torno a las 16.10 horas, Martín C.   -de 81 años-, asestó, presuntamente, una puñalada a su único hijo,      -Martín C. S.- de 46. Los hechos ocurrieron en la vivienda familiar, ubicada en el segundo piso del número 322 de la Avenida de Daroca, al parecer, en el transcurso de una pelea. Sobre los motivos que motivaron la discusión existen varias versiones, pero gente cercana a la familia apunta a que el supuesto agresor pretendía disuadir a la víctima que, al parecer, en ese momento se encontraba agrediendo a su madre. La mujer, de 76 años y testigo de lo ocurrido sufrió una fuerte crisis de ansiedad tras los hechos, por lo que tuvo que ser atendida por los facultativos del Samur desplazados hasta la zona. 

Según informaron fuentes de Emergencias Madrid, el 112 acudió a la vivienda tras recibir el aviso de un vecino que vio a los padres del fallecido pidiendo auxilio. “El hombre salió a la ventana pidiendo que alguien avisara a la Policía porque había matado a su hijo”, afirmó un testigo del suceso. 

Minutos después, varios facultativos del Samur llegaban hasta la vivienda, pero sólo pudieron certificar la muerte del hombre, que se encontraba tendido en el suelo de una de las habitaciones en mitad de un charco de sangre. Al parecer, el fallecido había entrado en parada cardiorrespiratoria como consecuencia de una herida profunda en el lado izquierdo de la espalda que le afectó a los órganos vitales. 

A la espera del resultado de la autopsia, la Policía detuvo al presunto parricida que días más tarde ingresaba en una institución psiquiátrica.

Una familia muy conocida
Decenas de curiosos se concentraron en las inmediaciones de la vivienda, tras el cordón desplegado por la Policía Municipal. Muchos no daban crédito a lo sucedido e intercambiaban impresiones acerca de la rutina de la familia. “Es una familia muy campechana. El matrimonio es ya muy mayor y el hijo, separado desde hace tiempo, cuidaba de ellos”, afirmaba una vecina. Otros, especulaban sobre los motivos que habrían empujado al anciano a asesinar, presuntamente, a su propio hijo: “la familia es propietaria de varias viviendas, locales comerciales, plazas de garaje, un bar y una guardería aquí en el barrio. El padre se quejaba con frecuencia de que ciertos vicios del hijo estaban dilapidando buena parte de la fortuna familiar”, apuntaba otro vecino.

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