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10/10/2008 - Elisabet Martínez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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En imagen, la casa de Bambú, ubicada en Carabanchel.
La vivienda pública madrileña, ejemplo de edificios sostenibles y bioclimáticos
Cuatro promociones de vivienda pública se presentaron en Melbourne -Australia- como muestra de la sostenibilidad llevada al marco arquitectónico, en pro de una ciudad equilibrada y sostenible, más competitiva y con mayor calidad de vida.


Lejos quedan esos tiempos en  que los edificios de vivienda protegida poco tenían que ver con los cánones estéticos y la armonía entre el entorno y la arquitectura. Hoy, el Consejo Superior del Colegio de Arquitectos de España y el Instituto Español de Comercio  Exterior han querido premiar el valor arquitectónico de cuatro promociones de vivienda protegida  en Madrid; cuatro proyectos que se convierten en ejemplo de una edificación bioclimática en una época en la que se le concede tanta importancia a la sostenibilidad del medio ambiente. 

Las promociones agraciadas son Carabanchel 11, de Tom Mayne y Begoña Díaz Urgorri; el edificio Sunrise de Vallecas, de Ortíz y León y Clegg and Bradley; Carabanchel 16, la Casa de Bambú, de Alejandro Zaera; y 62 viviendas en Vallecas, de Jorge Javier Camacho.

Según el coordinador de Vivienda, Juan José de Gracia, “las nuevas promociones públicas no sólo se adaptan a las necesidades de los ciudadanos, también forman parte del proyecto de transformación de las zonas urbanas”. En los cuatro casos, las viviendas ya han sido entregadas a sus adjudicatarios, a unos precios hasta tres veces inferiores a los que rigen el mercado. 

La promoción Carabanchel 11 es una construcción de tres cuerpos, dos verticales y uno horizontal situado en el centro. Incorporan pérgolas, pasarelas para especies vegetales y un sistema de calefacción y agua centrales que funciona con energía solar.  Sunrise de Vallecas tiene unas fachadas capaces de aprovechar la luz del sol, cuenta con un gran abanico de aislantes térmicos y grifería y cisternas para reducir el consumo de agua. La Casa de Bambú de Carabanchel está envuelta en una celosía móvil de bambú, que no sólo enriquece el paisaje, sino que permite el control de los rayos del sol y dota al edificio de un colchón térmico, acústico y visual que lo protege de la lluvia y el viento en invierno y del calor en verano. Y por último, las 62 viviendas de Vallecas, cuyas fachadas tienen una cubierta que permite el paso del aire y la luz a los edificios.   

Más respeto al medio ambiente
Este tipo de viviendas aprovecha los agentes externos (sol, vegetación, viendo, lluvia...) para disminuir el impacto ambiental, intentando reducir el consumo de energía. Tener en cuenta la orientación, el aislamiento térmico, la ventilación cruzada o la integración de las energías renovables, aseguran el ahorro en las facturas y una menor agresividad para el entorno.

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