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¿Debe la Iglesia introducirse en la política?

¿Cuál es la obra del Señor? ¿Dedicó Jesús la política? ¡O somos o no somos verdaderos cristianos!

La respuesta es clara y tajante; NO, con mayúscula y de ninguna manera.

La neutralidad se define como: “la posición de los que no se ponen del lado de ninguna de dos o más partes opuestas ni da su apoyo a ninguna de ellas”.

En el primer siglo del cristianismo, tanto Jesús como sus discípulos, los primeros y verdaderos cristianos se han esforzado por mantener completamente neutrales, al borde de cualquier conflicto político.

Ser verdadero cristiano abarca más que la palabra, no solo ser bautizado, asistir una misa y entonar cánticos los domingos. Ser buen cristiano, implica amar y operar tanto a favor de Dios como al prójimo. La Biblia dice en (1 Juan 3:18) “No amemos de palabra ni con la lengua, sino en hecho y verdad”. Jesús se interesaba sinceramente por los demás, los cristianos han de imitarlo y seguir sus pasos. Jesús nunca dudó de que hubiera solo una verdad, la Palabra de Dios. La Biblia presenta las cosas tal como realmente son, revelando los atributos, propósitos y mandamientos de Dios. Sin temor ni temblor, poco antes de crucificarle, Jesucristo dijo a su interrogador, el gobernador romano Pilatos (Juan 18:37-38) “Para eso he nacido, y para eso he venido al mundo, para decir la verdad”. En el primer siglo los discípulos de Jesús liderados por Pedro siguieron, los pasos de su Maestro, predicando la verdad, a todas las naciones, es decir: “catolisis”. La Iglesia católica adoptó ese nombre que es un adjetivo que corresponde al sustantivo “cristianos”, o sea seguidores de Cristo. El apóstol Pablo exhortó a sus hermanos en la fe, en su carta (1 Corintios 15:58) “a tener siempre mucho que hacer en la obra del Señor”.

Pero ¿Cuál es la obra del Señor? ¿Dedicó Jesús la política?

Aunque se le pidió que lo hiciera, Jesús se negó a intervenir o tomar partido en asuntos políticos. Jesús desde muy joven vivió bajo una potencia invasora severa romana, Jesús nunca incitó a la rebelión ni a la independencia. Lo que sucedió precisamente cuando Jesús fue arrestado demostró que él no estaba agitando rebelión contra Roma, ni quería que sus discípulos hicieran eso. Soldados romanos, junto con judíos que llevaban espadas y garrotes, vinieron a apoderarse de Jesús. Viendo esto, el apóstol Pedro sacó una espada e hirió a uno de los hombres y le cortó la oreja derecha. Pero Jesús censuró a Pedro con esas palabras (Mateo 26:51-52) “Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada, perecerán por la espada”. La mañana siguiente, Jesús, estando ante Pilatos, explicó la razón por la cual había actuado así, al decir en (Juan 18:36) “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente”.

Jesús rechazó el ofrecimiento de Satanás de recibir poder sobre todos los reinos del mundo (Mateo 4:8-10) “De nuevo el Diablo lo llevó consigo a una montaña excepcionalmente alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración. Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque está escrito: Es a Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado”.

Jesús no se dejó envolver en una discusión acerca del pago de impuestos (Mateo 22:17-21) “Dinos, por lo tanto: ¿Qué te parece? ¿Es lícito pagar la capitación a César, o no? Pero Jesús, conociendo la iniquidad de ellos, dijo: ¿Por qué me ponen a prueba, hipócritas? Muéstrenme la moneda de la capitación. Ellos le trajeron un denario. Y él les dijo: ¿De quién es esta imagen e inscripción? Dijeron: De César. En seguida les dijo: Por lo tanto, paguen a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios”.

Jesús se retiró cuando un movimiento popular quiso hacerlo rey (Juan 6:15) “Por lo tanto, Jesús, sabiendo que estaban a punto de venir y prenderlo para hacerlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo”. Sin embargo, su neutralidad no le impidió actuar a favor, ayudar y sanar otras personas.

De acuerdo con las indicaciones de Jesús, los cristianos sobre todo las instituciones eclesiásticas deben de respetar a todos los gobiernos, al mismo tiempo, obedecen las palabras que Cristo dirigió a sus discípulos. La noche antes que muriera fijado en una Cruz, Jesús oró solícitamente a favor de sus discípulos, porque sabía que Satanás los pondría bajo tremenda presión, en Su oración Jesús dijo en (Juan 17:15, 16) “Yo te solicito, no que los saques del mundo, sino que los vigiles a causa del inicuo. Ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo”.

En vista de esto, es vital que los clérigos cristianos comprendan precisamente lo que se quiere decir por “no ser parte del mundo”. Jesús “no fuera parte del mundo”, al mismo tiempo no se aisló ni dejó de amar a otras personas. Al contrario, Él fue de ciudad en ciudad anunciando a la gente las buenas nuevas acerca del Reino de Dios. Sanó a los enfermos, devolvió la vista a los ciegos, resucitó a los muertos, hasta dio su propia vida a favor de la humanidad. Pero no amó las actitudes impías, los hechos inicuos de personas que estaban llenas de odio y de espíritu del mundo. Advirtió contra los deseos inmorales, un modo materialista de vivir y procurar egoístamente prominencia personal.

En cuanto a las controversias políticas y militares de sus días, los discípulos de Jesús mantuvieron estricta neutralidad. En el año 66, los judíos de la provincia romana de Judea se levantaron en rebelión contra César. El ejército romano pronto puso sitio a Jerusalén. ¿Qué hicieron los cristianos que se hallaban en la ciudad? Recordaron el consejo de Jesús de mantenerse neutrales y de salir de entre los ejércitos en guerra. Cuando el ejército romano se retiró temporáneamente, los cristianos aprovecharon la oportunidad y huyeron, cruzando el río Jordán, entrando en la región montañosa de Pela, (Lucas 21:20-24) “Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y Cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén, será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles”.

En su despliegue de neutralidad sirvieron de fiel patrón para los cristianos posteriores. En el libro The Early Church (La Iglesia primitiva), el historiador Henry Chadwick señala que “la congregación cristiana primitiva se caracterizaba por su “indiferencia hacia el poder político, una colectividad apolítica, apacible y pacífica”.

En algunos países del mundo, clérigos de la iglesia están decididamente envueltos en los asuntos políticos, participan en campaña activa a favor o en contra de candidatos políticos y en algunos casos, ocupan puestos políticos. Otros clérigos ejercen gran presión sobre los políticos para que aprueben sus programas, sabiendo como cristianos, deben ser neutrales en política. Los mismos, afirman que tal neutralidad impide que los cristianos demuestren de forma activa amor a los demás. Creen que los líderes religiosos deben pronunciarse y participar en la lucha contra la corrupción y la injusticia. Mantenerse al margen de la política no impide que los auténticos cristianos contribuyan al bienestar de su semejante de maneras prácticas. Los clérigos pueden hacer mucho bien, enseñando y aplicando las Palabras del Señor en el Evangelio, erradicar actitudes destructivas, a respetar a las autoridades, a mejorar la vida de familia, a tener un punto de vista equilibrado sobre los bienes materiales…etc.

La Iglesia y sus clérigos, si desean ser respetados, deben permanecer rigurosamente neutrales en los procesos electorales. Las vías de actuación, para el ejercicio de su misión, han de ser otras, ya que cualquier injerencia directa o indirecta en beneficio de una ideología concreta, legitima las críticas de los que profesen otros, idearios, sean o no cristianos. La neutralidad política de la Iglesia es una exigencia de las reglas del juego democrático, exigencia que la jerarquía eclesiástica debe ser la primera interesada en respetar, para evitar que de alguna manera se obstaculice su ministerio al optar por unos contra los otros. Pero de aquello que concierne al Bien Común de la Nación y a la defensa de los Derechos Humanos no está excluido ni el Papa. Absolutamente todos los cristianos, sean clérigos, religiosos (as) o laicos tenemos, no sólo el derecho ciudadano, sino la obligación moral de participar en esta labor.

Lamentablemente, algunos clérigos de la iglesia “presuntos cristianos”, excluyen la verdad de la Biblia para seguir los criterios populares del mundo. En cierta ocasión Jesús habló acerca de los líderes religiosos de su día, en (Mateo 23:4-7) “Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres: pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres, pues ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos; aman los primeros asientos en las cenas; las primeras sillas en las sinagogas; las salutaciones en las plazas y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí”. Jesús por medio de pablo, había predicho esta tendencia en (2 Timoteo 4:3) “Habrá un período en que los que afirman servir a Dios no soportarán la enseñanza saludable, sino que, de acuerdo con sus propios deseos”.

La cuestión catalana tiene un nuevo frente abierto: la iglesia católica. Oficialmente la iglesia no se posiciona, pero a título individual curas y monjas de Cataluña están tomando partido, algunos a favor de la independencia. 

El obispo de Solsona, Xavier Novell y más de 300 sacerdotes, diáconos y algunas monjas de las diez diócesis catalanas y de congregaciones religiosas han emitido un comunicado a favor del  referéndum de autodeterminación convocado por el gobierno catalán el 01 de Octubre 2017 y suspendido por el Tribunal Constitucional. Muchos creyentes cristianos, afirmamos que algo tan sagrado como la religión no debería mezclarse con la política, la iglesia y sus clérigos deben de permanecer neutrales.

Ahora bien, en este caso ¿Qué debe hacer la Jerarquía Eclesiástica, tanto la Conferencia Episcopal Española como el Vaticano?

Jesús con valentía echó fuera a todos los que mercadeaban en el templo y les dijo en (Mateo 21:12-13) “Está escrito: Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros le hacen cueva de salteadores”.

¡O somos o no somos verdaderos cristianos! Con firmeza, sin temor ni temblor, nuestra Jerarquía Eclesiástica, debe de tomar decisiones; expulsar y excomulgar todos los religiosos y religiosas que intentan manchar el Nombre de nuestro Señor, tomar parte de la política y en el Estado, sea como sea su color o su colocación. Nuestros dirigentes no deben de acomplejarse, ser buenistas, deben de actuar, usar la razón bíblica, aplicar las palabras, los mandatos, los hechos y dichos de Nuestro Señor Jesucristo; “no mezclar la Fe con la política”. Al contrario es apostasía.

Raad Salam Naaman

Cristiano católico caldeo de origen Mesopotámico a mucha honra

Comentarios: 1
Fernando Ajona Salazar dijo el 03/08/2019 a las 06:32h.
La Iglesia está por encima de la política y no debe inmiscuirse en ella. Pero sus fieles sí deben hacerlo , y deben apoyar a los partidos políticos que más se acerquen en su programa al mensaje de Dios. ¿Es legítimo que un Cristiano apoye opciones políticas que contradicen el mensaje de Cristo?.   Avisar al moderador








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