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14/10/2012 - María Sánchez Martín Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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María Sánchez Martín
La historia de una joven y el mar
Para el taller de memoria, 26 de abril de 2007. Esta historia tuvo respuesta del alcalde de Santa Pola el 15 de mayo.

La primera vez que vi el mar
fue desde Alicante a Santa Pola
me gustaron las salinas,
el mar me impresionó, y el
no poder ver su final.

Las primeras noches que allí pasé
oía las olas que chocaban
contra las rocas del muelle,
tuve miedo de que me pudieran tragar.

Al mar poco a poco me fui acostumbrando
se me pasó el miedo
y me quedé con su frescura y su humedad.

Conocí a gente de allí
muchachitas y jovencitos
y por las tardes, a la calle del Carmen
salíamos a pasear.
Los sábados íbamos a una discoteca abierta
cerca del muelle y del mar
o al cine de verano, y así se inició
nuestra bonita amistad.

Yo quise aprender a nadar
pero era tan puritana
que no permití que un chico
me sujetara para empezar a bracear,
así que me quedé con la gana
por miedo a que una ola me pudiera traicionar.

No pensé que algún día me iba a arrepentir
solo pensé en el poema de la Azucena,
‘Pureza y hermosura’.
Y ahora pienso que estaba equivocada
ni pecado venial ni pecado mortal
porque en aquello no había ninguna maldad
en que un chico me tocara
para aprender a nadar.

Que juventud aquella y que linda inocencia
que ya no volverá.
Ahora el mundo ha dado media vuelta,
¿qué digo, no? ha dado la vuelta entera
la inocencia terminó, aquello ya quedó atrás.

Cuantos recuerdos del pasado quedaron
en nuestra cabeza con la frescura del mar
qué Santa Pola tan linda
qué recuerdos sin igual
qué 16 de julio
cuando los marineros, se ponen su traje blanco
y en filas marcando el paso
a la virgen del Carmen, sacan a pasear
y la llevan hasta el muelle
y allí la suben en un barco
y la pasean por el mar.

Y a las doce de la noche se junta el pueblo en el muelle,
apagan todas las luces para ver los fuegos artificiales
que los hacen en los barcos
y relumbran en el mar.
Qué devoción tan grande, sobre todo al final
porque en el último cohete
sale la virgen del Carmen en el cielo
relumbrando, y se refleja en el mar.
El pueblo se desborda, aplaudiendo a su patrona
y pidiéndola verla un año más:
Qué corazones tan buenos
qué respeto y qué piedad.
Santa Pola querida, no quisiera partir
sin verte una vez más:
Ya sé que todo cambió
pero la calle del Carmen junto al muelle
por siempre perdurará:
Mi Santa Pola querida y tus olas que vienen y van
chocando contra el cañón que dentro del mar seguirá
y los recuerdos en mi mente contigo siempre estarán.
Algún día quisiera, poderte visitar.

 

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