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02/02/2014 - jesusangel Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Un grupo de feministas radicales agreden al Cardenal Rouco Varela
Las feministas radicales, han gritado desde la calle "aborto es sagrado" con el puño en alto.

Cinco activistas de Femen han abordado este domingo al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, con gritos en contra de la reforma de la ley del aborto, cuando se disponía a entrar en la parroquia de los Santos Justo y Pastor, en la calle de la Palma de la capital.

El incidente se ha producido en torno a las 20:00 horas durante el breve recorrido entre el vehículo en el que se desplazó el cardenal y la entrada del templo, momento que han aprovechado las cinco activistas para lanzar a Rouco varias bragas manchadas de rojo.
 
Rouco, escoltado por los párrocos, ha conseguido entrar a la iglesia, donde se iba a oficiar una misa, mientras las activistas, en cuyos cuerpos tenían escrita la palabra Femen, han gritado desde la calle "aborto es sagrado" con el puño en alto.
 
Posteriormente, la puerta principal por la que ha entrado el cardenal arzobispo de Madrid ha sido cerrada y las activistas se han ido caminando por las calles aledañas al templo entre algunos aplausos de los viandantes.
Comentarios: 3
Miguel dijo el 03/02/2014 a las 12:55h.
Recientemente, Massimo Introvigne, el encargado de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación Europea) para la lucha contra la cristianofobia, analizó en un artículo que aunque según el documental de Kitty Green sobre las Femen este movimiento fue creado por un empresario ucraniano, Viktor Sviatsky, para "tener chicas", en opinión del experto sociólogo cuentan con una financiación y un acceso a recursos (pases en cumbres europeas, por ejemplo) que indican que detrás hay potentados con mucho dinero y una clara ideología ligada al abortismo, el homosexualismo radical y la cristianofobia. "Que escriban en sus cuerpos quién les paga y cuánto les paga", pedía Massimo Introvigne. Como en otras investigaciones de corrupción... "follow the money", "siga el dinero".   Avisar al moderador
José María dijo el 03/02/2014 a las 00:40h.
Aquellas conductas que atentan contra la libertad ideológica, religiosa y de culto reconocida en el artículo 16 de la Constitución Española. Así mismo, la igualdad ante la Ley, que preconiza el artículo 14, veta también cualquier discriminación por razón de religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Para garantizar todo ello, se penalizan estas conductas en la sección 2.ª del Capítulo IV del Título XXI del Código Penal de 1995, que abarca los artículos 522 a 526 inclusive. Las conductas aquí tipificadas se encontraban en los arts. 205 y ss. del antiguo Código Penal, y aunque los nuevos tipos no difieren mucho de los anteriores, sí que se introducen las suficientes modificaciones para que resulten alteradas en gran medida las conductas que atentan contra la libertad de conciencia, los sentimientos religiosos y el respeto a los difuntos. Veamos los diferentes tipos de esta sección: El artículo 522 sanciona el atentado, empleando alguno de los medios que describe, contra las prácticas religiosas de la religión que profese un individuo, en primer lugar impidiendo que lleve a cabo esos actos o la asistencia a los mismos, y por otro lado forzando a alguien a concurrir a actos de culto o rito o a realizar aquéllos, reveladores de profesar o no profesar una religión. Finalmente, castiga a los que fuerzan a cualquier persona a mudar la religión que profesa, o a profesar una cuando no profesaba ninguna. El tipo está integrado por una actividad con el empleo de medios que incluyen, en definitiva, cualquier acto de tipo coactivo, violencia física, intimidación (violencia moral), fuerza sobre las cosas o cualquier otro apremio ilegítimo, dirigido a impedir la práctica de los actos propios de unas creencias. No es suficiente, por tanto, que la finalidad fuera simplemente la de perturbar. El tipo del párrafo 2 constituye el reverso de la figura anterior, ya que se integra por una actividad en la que no se trata de impedir la práctica de culto sino, antes bien, de obligar a ella. Se podría plantear un conflicto de intereses cuando la obstrucción a la práctica de los actos religiosos tenga su origen en la concurrencia de otro interés primordial en atención a todas las circunstancias existentes. Por ejemplo, si hay que prestar algún tipo de servicio en los días u horas en la que los miembros de una confesión deben llevar a cabo actos propios de las mismas o que podrían tener el significado de no pertenecer a una religión que lo impidiera. En estos supuestos, siempre que ello sea compatible, debería procurarse que un individuo pueda actuar de acuerdo con sus convicciones, primando sólo el interés del servicio cuando, siendo éste importante, no admita solución compatible. Hay que destacar la levedad de las penas, teniendo en cuenta que la mayor parte de las conductas aquí tipificadas lo son, a su vez, del delito de coacciones, que castiga con pena de prisión de seis meses a tres años o multa de seis a veinticuatro meses, penas muy superiores a las previstas en el artículo que comentamos, a quien sin estar legítimamente autorizado impide a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compele a efectuar lo que no quiera, sea justo o injusto. Nos encontramos ante un supuesto, específico de las coacciones, abiertamente privilegiado, y que debe dar lugar a la aplicación a las reglas del concurso de leyes, en concreto al criterio de especialidad, del núm. 1 del artículo 8 del Código Penal. Es, pese a lo insatisfactorio que desde el punto de vista valorativo y político-criminal pueda esta solución resultar, la única interpretación posible. En el artículo 523 el atentado se dirige a interrumpir o perturbar los actos, funciones, ceremonias o manifestaciones, pero sólo de aquellas confesiones religiosas que están inscritas en el correspondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior, exigencia que no preveía el antiguo artículo 207 del Código Penal.   Avisar al moderador
Ana dijo el 02/02/2014 a las 23:55h.
Los delitos de odio tienen lugar cuando una persona ataca a otra y la elige como víctima en función de su pertenencia a un determinado grupo social, según su edad, raza, género, identidad de género, religión, etnia, nacionalidad, ideología o afiliación política, discapacidad u orientación sexual.1    Avisar al moderador








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